Donostia, ¿por qué eres tan bonita?

12/08/2020

Querida Euskadi. ¡Cómo nos gustas! ¡Estamos encantados de volver a verte!

Nos encanta mirarte. Nos encanta disfrutarte y pasearte. Y también nos encanta comerte. Eres pura delicia. Y lo sabes.

Puedes estar orgulloso de tus tres provincias, Álava, Vizcaya y Gipuzkoa. Álava bien representada por su capital Vitoria-Gasteiz. Vizcaya presumiendo de su cosmopolita Bilbao. Y Gipuzkoa, quizás la más envidiada, debido a la presencia de la siempre tan bonita y especial San Sebastián.

Y precisamente, hasta San Sebastián nos vamos a ir hoy. No sin antes apuntar algunos datos de interés general:

¿Sabíais qué la comunidad vasca es la comunidad española con más abolengo gastronómico de todo nuestro país y qué esconde bajo su manga un gran número de Estrellas Michelín? ¿Sabíais qué algunos de los escenarios más emblemáticos de la serie Juego de Tronos se rodaron en tierras vascas? ¿Sabíais qué Gipuzkoa es la provincia más pequeña de España? ¿Sabíais qué más de la mitad de la población de esta provincia se concentra en la ciudad de San Sebastián?

San Sebastián o Donostia -su nombre oficial en euskera- se localiza en la costa del golfo de Vizcaya, a tan solo 20 kilómetros de Francia. Siempre ha destacado por su empuje comercial, su importancia turística y su fuerza cultural. Es una ciudad muy homogénea arquitectónicamente hablando y su estilo aburguesado de aires franceses es muy característico. Es imposible no pensar en La Bahía de la Concha cuando hablamos de esta ciudad. Cada año acoge la celebración de grandes festivales internacionales, como el Festival de cine de San Sebastián o el Festival de Jazz.

No cabe la menor duda que en San Sebastián nos aguardan muchas gratas sorpresas. Así que, sin más rodeos viajemos ya hasta allí. ¿Os venís? ¡El viaje merecerá la pena!

Empezamos nuestro viaje contemplando pura belleza: la de los paisajes que nos ofrecen Monte Igueldo y La Concha.

Monte Igueldo se halla al oeste de la ciudad, en el Barrio de Igueldo. Su cima se eleva a más de 180 metros sobre el nivel del mar. Es lógico, pues, que las vistas desde su mirador sean un escándalo. Puedes llegar hasta aquí cogiendo un funicular. Te sorprenderán además su torreón y su parque de atracciones. El Torreón -un faro antaño- es impresionante, y si subes hasta su terraza, alucinarás nuevamente con las vistas. El parque de atracciones es muy interesante, ya que se trata de un parque retro con un ambiente muy diferente al de cualquier otro parque de atracciones al uso.

La Concha. Tal y como mencionábamos líneas arriba, no es posible no pensar en la Playa de la Concha cuando mencionamos a Donostia. Esta playa forma parte del conjunto de la Bahía de La Concha. Está situada en pleno centro de la ciudad y es quizás la gran seña de identidad de la ciudad vasca. 1350 metros de longitud y arena fina, suave y dorada la convierten en la reina de las playas urbanas de nuestro país.

Continuamos con nuestro periplo donostiarra paseando por el casco histórico de Hondarribia. Hondarribia, antes conocida como Fuenterrabía, es uno de los pueblos costeros más bonitos y pintorescos de la zona. Destacan sus calles empedradas y su muralla -no os perdáis su tramo transitable-, pero también el Castillo de Carlos V y la Puerta de Santa María. Hondarribia ofrece además interesantes e innumerables propuestas gastronómicas. Si os sobra tiempo, no dudéis en acercaros hasta el Barrio de la Marina, antiguo barrio de pescadores, en donde la colorida ornamentación de las casas llama la atención.

Tras estos apetecibles planes al aire libre, seguimos ahora con una propuesta cien por cien cultural. Llega el momento de adentrarnos en el Museo Chillida-Leku. El Museo Chillida-Leku es un museo poco convencional ubicado a las afueras de Hernani. Se trata de un gigantesco espacio abierto con zonas verdes -bosques y jardines- y coronado con un caserío reformado de dos plantas. Tanto los espacios verdes como el caserío guardan un gran interés artístico: resguardar gran parte de la obra del escultor y grabador vasco Eduardo Chillida. Cabe puntualizar que las obras más delicadas del artista español (esas que por ejemplo no podrían soportar las inclemencias del tiempo) ocupan su lugar en el interior del caserío. Además, no os perdáis su programación de verano con una agenda cultural al aire libre muy atractiva.

Después de los paseos, los paisajes, el arte y la cultura, llega el momento gastronómico. Momento ineludible tal y como adelantábamos en la introducción del artículo. La tierra de muchos de nuestros grandes chefs de todos los tiempos es también tierra de los típicos pintxos vascos. La variedad y la calidad de estos pintxos se sobreentiende. Si tuviéramos que realizar una lista TOP al respecto podría estar formada de los siguientes nombres. Toma buena nota y que no se te escape ninguno. Tu paladar te lo agradecerá:

  • Txapelas. Para que te lo imagines bien. Una txapela es la boina típica vasca. Y se ha interpretado en la cocina vasca como un bollo de pan relleno. Los rellenos pueden ser de lo más variopintos.
  • Traineras. También necesitamos aquí que dejes volar tu imaginación. Una trainera es una embarcación tradicional de la costa cantábrica. Y se ha llevado a la cocina en forma de molletes sobre los que se sirven delicias varias, como bacalao al ajoarriero o revueltos de distintas formas y colores.
  • Txangurro. Txangurro es centollo. Y en Euskadi se reinterpreta y se prepara de mil maneras diferentes. Una de estas maneras, la más recurrente, pero no por ello menos sabrosa, es presentarlo en forma de tartaleta con hojaldre.
  • Mejillones tigre. Los de toda la vida, sí. Pero cocinados primero al vapor, rellenos con un rico sofrito y bechamel, rebozados y finalmente fritos. ¡Mmm!
  • Pintxo de tortilla relleno de txaka. Txaka es cangrejo. Así que sí, tortilla por fuera, cangrejo por dentro. Suena raro, ¡pero sabe de maravilla!
  • La Gilda. Esa banderilla que en realidad puedes encontrar en muchos otros puntos de nuestra gastronomía española pero que aquí sabe como en ningún otro lado.
  • Cualquier pintxo que lleve bacalao. Recuérdalo: bacalao en forma de pintxos y en Donostia siempre es bien.

¡Ay, cuánta maravilla! ¡Hasta pronto amado Donosti!

 

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