El ciclo de vida del SAF: por qué es la opción más inmediata para descarbonizar la aviación

21/06/2024

En entradas anteriores hemos comentado alguna vez que el SAF, el biocombustible que está revolucionando la aviación en lo que a impacto medioambiental se refiere, es sostenible en términos de ciclo de vida. Pero ¿qué quiere decir esto exactamente? ¿Qué significa ser sostenible en términos de ciclo de vida y cómo aplica esto al SAF? Lo vemos.

Cómo se evalúa la sostenibilidad del SAF en términos de ciclo de vida

Cuando se evalúa la sostenibilidad de un producto en términos de ciclo de vida, como puede ser el caso del SAF, tenemos que remitirnos al enfoque LCSA (Life Cycle Sustainability Assessment, es decir, análisis de sostenibilidad del ciclo de vida) definida por la United Nations Environment Programme en colaboración con la SETAC (Sociedad para la Toxicología y Química Ambientales).

Dicho enfoque, comúnmente aceptado, propone identificar la sostenibilidad analizando tres factores:

  • Impacto ambiental (Life Cycle Analysis, LCA)
  • Coste (Life Cycle Cost, LCC)
  • Impacto social (Social Life Cycle Assessment, SLCA)

Impacto medioambiental del SAF

El LCA o análisis del ciclo de vida evalúa de qué modo impacta un determinado producto en el medio ambiente desde que se inicia su producción hasta su fase de desecho. En un caso como el del SAF se evalúa el impacto en el suelo, el uso de agua, de emisiones a la atmósfera, preservación de la biodiversidad, residuos y químicos…

Bien, ya hemos visto una de las cifras que arroja el SAF: ahorra entre un 60% y un 100% de emisiones al planeta. Pero no solo en emisiones directas —esto es, las del avión volando—, sino desde que se produce hasta que se consume.

El SAF procede de diversas fuentes: biomasas líquidas o sólidas, que generan los biocombustibles, y captando CO2. Ambos procesos son netamente más limpios que la fabricación del combustible tradicional. Los biocombustibles se generan a partir de residuos (aceites usados, restos procedentes de la agricultura o la silvicultura, etcétera); los power-to-liquid o e-fuels se hacen a partir de fuentes de energía renovables.

Pero hay otro factor importante que incide en el impacto medioambiental, y es que el SAF se puede utilizar en los aviones actuales sin tener que realizar ninguna modificación. De haber tenido que cambiar, por ejemplo, los motores de las aeronaves, dicho proceso (fabricación y eliminación de los anteriores) habría dejado una huella de carbono más que considerable. Sin embargo, este nuevo combustible evita dicho proceso.

Costes económicos

La sostenibilidad también pasa por poner cifras a los costes económicos que supone la generación de este producto (análisis del coste o Life Cycle Cost, LCC). Aquí no solo se tienen en cuenta, para futuras decisiones, los costes derivados de la creación de dicho producto o activo, sino también los que se generan después (mantenimiento, disponibilidad del mismo, etcétera).

En la actualidad, producir SAF sigue siendo caro porque todavía es un producto poco implantado y se están creando las infraestructuras que den lugar a su fabricación y distribución a gran escala. Existen, de momento, pocas refinerías que lo produzcan, y su coste es entre tres y cinco veces mayor que el del combustible fósil tradicional.

Sin embargo, el reto es lograr que su producción aumente progresivamente en los próximos años. A finales de 2023, Repsol puso en marcha su refinería de Cartagena. Esta es capaz de suministrar 250.000 toneladas anuales de biocombustible generadas a partir de residuos. Solo esta planta puede por sí sola proveer de los pedidos estimados para 2025 en nuestro país (unas 200.000 toneladas, esto es, el 2% del combustible total).

Se trata de un proyecto de bajas emisiones que generará biocombustible a partir de residuos lipídicos. Y, además, impacta de manera positiva en el plano económico generando alrededor de un millar de empleos. Por otra parte, se trata de un sector en auge que podría hacer crecer el PIB en nuestro país y convertirlo en un líder mundial de producción de SAF.

De cara al año 2030, el grupo IAG al que pertenece Iberia estará utilizando el 10% de SAF, el doble de lo que recomienda la Unión Europea, y alcanzar las cero emisiones netas en 2050. Esto implica que los costes económicos de la generación de SAF irán decreciendo conforme su uso aumente.

Impacto social

Otro de los puntos que se tienen en cuenta en el ciclo de vida del SAF es el análisis en términos sociales (Social Life Cycle Assessment). Dentro de este aspecto, se analizan, por ejemplo, asuntos como los derechos humanos, las condiciones de trabajo, salud y seguridad, la preservación del patrimonio cultural, las repercusiones socioeconómicas…

Se trata de una pata muy importante del análisis, sobre todo en zonas del planeta en las que los derechos de las personas implicadas en determinados procesos de producción pueden correr riesgos. En el caso particular del SAF, y en especial de su posible fabricación masiva en nuestro país, hablamos de un territorio en el que los derechos humanos, laborales y de salud y seguridad están sobradamente protegidos a lo largo de todo el proceso de creación y utilización de este biocombustible.

Algunas de las repercusiones socioeconómicas de una posible nueva industria del SAF en España se dieron a conocer en el informe elaborado por PwC para Iberia y Vueling, que estimaba la creación de más de 270.000 puestos de trabajo entre directos e indirectos de aquí a 2050, y un aumento del PIB en unos 56.000 millones de euros. Todo, de aquí a 2050.

ARTÍCULOS RELACIONADOS
COMPARTE ESTE ARTÍCULO