‘Pack’ de mar y desierto

07/12/2010

Uno pone el pie en Argel, la capital de Argelia, y enseguida nota la influencia del Mediterráneo. Se nota en la arquitectura, en el cielo azul, en la forma despreocupada de vivir, en el charloteo, en ese té en una terraza que puede durar horas…

Su puerto es el principal del noroeste de África y el ajetreo es constante. En sus aledaños se encuentra la ciudad moderna, construida durante la ocupación francesa en el siglo XIX. Teatros, catedrales, museos, colegios, la Universidad, anchas avenidas… Una ciudad europea normal pero que pregona su condición árabe. Lo más sorprendente se encuentra colina arriba, en el núcleo antiguo  o Casbah, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad. Las callejuelas son laberínticas y usted puede terminar con dolor de cabeza porque su sentido de la orientación ha decidido que pasa de echarle una mano.

Los arcos y los azulejos coloridos le dan un aire mágico a la parte alta de esta urbe donde Miguel de Cervantes estuvo preso cinco años. Hay que visitar la Mezquita de la Pescadería y el Mercado de Chaat y los zocos que se aprietan en torno a los dos edificios. Gritos, niños que salen de un callejón como toros de un encierro, mujeres que compran especias, turistas con una sonrisa en la boca… Es un espectáculo. Atrévase a comprar y a regatear. El Museo de Artes y Tradiciones Populares se encuentra en un antiguo palacio que se le atribuye al pirata Barbarroja. Después de la ocupación francesa, fue el primer ayuntamiento de la ciudad. La calle peatonal Ben M’Hidi Larbi es la más comercial de Argel.

Momento zen: los Hammam Sidna, los baños más antiguos de la capital argelina. No hay que olvidar el barrio de Mustafá y los museos del Bardo, con esculturas y mosaicos locales, y de Antigüedades Clásicas y Musulmanas. En el barrio del Hamma se ubica el Museo Nacional de Bellas Artes, con una excelente colección de pintores orientales del XIX. La alcazaba, construida en una pendiente por los turcos en el siglo XVI, impone. No se pierdan la iglesia de Notre Dame d’Afrique, que data de mediados del siglo XIX, una peculiar construcción donde se combinan los estilos romano y bizantino. Dentro, hay una virgen caracterizada como una mujer de raza negra.  ¿Y aquí no se come? Claro que sí. Marisco riquísimo y barato.

El resto del país es igual de emocionante que su capital: rutas con 4×4 por el Sáhara y visita a Timimoun, una ciudad-oasis con edificios rojos; Timgad, la Pompeya del norte de África; los bosques de cipreses del desierto de la Meseta del Tassili; las playas paradisíacas cercanas a Annaba; el ambiente europeo de la ciudad de Orán; el palmeral y las ciudades antiguas del Valle de Mzab… No diga que no hay dónde elegir.

Datos útiles:

  • La moneda es el dinar argelino.
  • Los dos idiomas oficiales son el árabe clásico y el bereber, aunque aproximadamente un 30% de la población habla francés.
  • Las zonas fronterizas con Mauritania, Mali y Níger son peligrosas. Hay grupos terroristas que actúan en la región del Sahel y el Sur de Argelia y mantienen como objetivo preferente el secuestro de occidentales. Todo desplazamiento al sur está desaconsejado salvo si se trata de viaje turístico organizado a través de agencia de viajes autorizada por el Ministerio de Turismo argelino.
  • Se necesita visado para entrar en el país. Consultar a la Embajada de Argelia en Madrid (www.emb-argelia.es y 915 629 705).
  • Iberia vuela a Argel todos los días de la semana exceptuando los martes y los sábados.  También  ofrece vuelos directos a Orán. Encuentra los mejores precios en nuestra web.

Foto | poketmonster [rafa]