La vividora Suiza

15/12/2010

Es doña Perfecta. La ciudad suiza de Zúrich tiene las aceras tan brillantes, el adoquinado tan perfecto, el lago tan limpio, los sonidos urbanos tan armónicos y tan poco ruidosos y las calles tan ordenadas que uno (y no es exageración, palabra) echa de menos el reconfortante caos de la vida. Más de uno pensará en tirar un papel al suelo y ver qué pasa. Que se quede sólo en pensamiento, por favor.

Por lo demás, esta urbe que muchos asocian nada más a una empresa de seguros es divertida, dinámica, encantadora. Solo hay que rascar un poco. En el fondo, es una vividora. Y para vivir necesita sobre todo dinero y bombones. Claro, así cualquiera.

Le sorprenderá comprobar que cada dos pasos hay un banco y cada tres, una tienda de chocolate que será la pesadilla de los que quieran cuidar su figura. El tren y el tranvía son dos de los medios de transporte más utilizados por sus ciudadanos, pero la bici está ganando cada vez más terreno. Se pueden alquilar de forma gratuita con el servicio Züri Rollt. Presentas tu identificación, das 20 francos de depósito y te vas tan contento a ver la ciudad sobre dos ruedas.

Bahnhofstrasse es la principal arteria comercial. Ropa, joyas, relojes. Todo caro, extremadamente caro. Pronto aparecerá ante nosotros el río Limmat y la iglesia de Fraumünster con sus vidrieras. Y empiezan las callejuelas y las cuestas (consejo: bajarse de la bici para subir si no se quiere que las agujetas aparezcan a la primera de cambio). En lo alto, donde dicen que se fundó la ciudad, nos dará el aire fresco y nos tiraremos un buen rato contemplando las vistas del río.

Queda cerca la catedral de Grossmünster, así que vamos. En principio fue católica, pero en el siglo XVI se convirtió en protestante y así continúa. En el museo Kunsthaus nos maravillaremos con los giacomettis y las piezas de la subversiva videoartista suiza Pipilotti Rist, que, por cierto, vive en Zúrich. Bajémonos un momento de la bici para tomar un café. Miremos a nuestro alrededor: la gente es guapa.

La gastronomía local sacia los paladares de cualquier bando, porque bebe de Italia, Francia y Alemania. Lo mismo te comes salchichas, una fondue de queso o un plato de pasta rica.

Aún nos queda por ver el lago y sus parques, como el Arboretum, y los Alpes, que se divisan desde el centro urbano. La zona más rompedora se llama Zúrich West. Encontrará artistas emergentes y tiendas chulas no aptas para bolsillos saqueados por la crisis. Hay mucha gente por la calle. ¿Motivo? Zúrich es un centro importante de estudiantes e investigadores que, embotados de tantos libros, salen a airearse cuando terminan su jornada laboral.

La noche pinta bien. No en vano estos ciudadanos tienen la densidad de clubes más alta de Suiza. El último grito en la ciudad es la música techno en discotecas como Hive y Supermarket. Haga un poco el loco. Baile como si nadie estuviera mirando.

Datos útiles:

  • Zúrich tiene 370. 000 habitantes.
  • El clima es relativamente templado. Llueve mucho, pero la temperatura media anual es de 8,5º. En verano se puede llegar a 35 y en invierno, a -10 y es probable que nieve.
  • La moneda es el franco suizo.
  • Iberia ofrece vuelos directos a Zúrich, con una media de 3 frecuencias diarias. Para conseguir los vuelos más baratos, entra en www.iberia.com, y marca la opción “soy flexible en fechas.

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