El Mulhacén y el arte del tapeo

10/01/2011

¿Quiere ver el techo de la península nevado? Pues tome un avión en dirección a Granada, hogar del pico Mulhacén. Impresiona, pero a sus pies se despliega todo un arsenal de juegos: trineos, esquíes, telecabina, raquetas, snowboard, bici-esquíes… En esta época la zona está tan blanca que su nombre no podía ser otro: Sierra Nevada. Hay diversión para niños y adultos.

Igual que en Granada ciudad, a 32 kilómetros, a la que hay que ir si se está tan cerca. La Alhambra, el monumento español más visitado y Patrimonio de la Humanidad, sigue relumbrando. Está dividida en dos zonas: la alcazaba o zona militar y la medina, con los palacios nazaríes. Frente a ella y rodeado de huertas y jardines, se alza el Generalife. Estar aquí dentro es un placer para los sentidos: sienta el olor a jazmín y azahar y cierre los ojos para escuchar el rumor del agua.

Y luego, justo antes de atardecer, corra al mirador de San Nicolás, en el barrio del Albaicín, cuestas empedradas y embrujo. Siéntese a ver la puesta de sol mientras la Alhambra se vuelve roja (de hecho, Alhambra quiere decir fortaleza roja en árabe). Sin palabras.

Esta ciudad de callejuelas se vuelve elegante en la Gran Vía de Colón. Es imprescindible visitar la Alcaicería, antiguo eje del mercado de la seda, incendiado en el siglo XIX y reconstruido en estilo neomudéjar. Le recordará a Marruecos y podrá comprar todo lo que se puede comprar en aquel país. No hay que olvidarse de la catedral, del siglo XVI, y la capilla real, donde están enterrados los Reyes Católicos. Y habrá que darse una vuelta por la plaza Nueva, la Real Chancillería, y el Sacromonte, reducto de un flamenco de zapateo dadaísta. Y reserve horas y horas para el tapeo, elevado en Granada a la categoría de deporte local. Con cada cerveza, tapa gratis. A disfrutar.

A medida que uno se va acercando a la provincia de Jaén, van apareciendo puntos en el paisaje. Son olivos. ¿Le apetece una inmersión en el Renacimiento? Está de enhorabuena. Úbeda y Baeza, Patrimonio de la Humanidad, parecen irreales. En la primera le sorprenderá la Plaza Váquez de Molina, el Palacio de las Cadenas, la muralla árabe y la iglesia de Santa María. En Baeza, las plazas de la Constitución y de Santa María, la catedral y el Palacio de Jabalquinto.

¿Y qué hay de la capital de la provincia? Jaén ciudad se autoproclama capital mundial del aceite de oliva y se enorgullece de su enorme catedral renacentista, de los antiguos baños árabes del Palacio de Villardompardo y de su castillo, desde el que se ve el caserío a vista de pájaro. Si no para de hacer cosas en este viaje, seguro que acabará reventado. Ningún problema, porque también hay hueco para el descanso. No se lo piense y acuda al balneario Las Ánforas (Puerta del Sol, 4) con masajes a base de aceite de oliva (cómo no). Y luego, aceitunas, migas, revueltos, jamón y flamenquines en el barrio de las tascas, a la sombra de la catedral. Con cada birra, un bocado gratis. El tapeo, ese arte.

Datos útiles:

El aeropuerto de Granada está a 17 kilómetros de la ciudad y a 106 km. de Jaén.

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Foto | J. A. Alcaide