Agatha Christie y el millón de corazones

31/05/2011

Shhhhhh. Que nadie cuente este secreto: Zagreb es una de las capitales europeas más deliciosas. Que nadie lo cuente porque se llenará de turistas y se perderá su encantadora vida urbana. Dubrovnik, en la costa dálmata, la eclipsa con el azul intenso de su mar, pero Zagreb tiene su propio estilo. Hace poco alcanzó el millón de habitantes y a alguien se le ocurrió bautizarla como la ciudad con un millón de corazones. Evocador, ¿verdad? Pues adentrarse en los recovecos de la principal ciudad croata lo es más. La plaza Ban Jelacic es el centro neurálgico, un ir y venir de personas que esquivan el tranvía. Tiene un aire a la Puerta del Sol de Madrid (fachadas ocres, una estatua ecuestre en medio, fuentes), pero la retina puede que nos engañe. Detrás está el funicular Uspinjaca para subir al barrio alto, el medieval y más antiguo. Arriba veremos la torre Lotrscak, la puerta de Kamenita Vrata y la iglesia de San Marcos. La estación de tren fue parada del Orient Expres y tiene su gracia visitarla para imaginarnos en la famosa novela de intrigas y asesinatos escrita por Agatha Christie.

Huele a naturaleza, ¿no? En efecto. Cerca queda La Herradura, un conglomerado de siete jardines que vienen a parar a la catedral, de torres neogóticas. Paseando por callecitas de adoquines y una atmósfera tan plácida que nos pellizca el estómago, se accede al cementerio Mirogoj. Vamos, no se asuste. Éste es un cementerio decimonónico con galerías abovedadas, mausoleos que quitan la respiración, zonas verdes y monumentos a los caídos en las dos guerras mundiales. Un placer. Por cierto, una de las tumbas más buscadas es la del jugador de baloncesto Drazen Petrovic. Juegue a buscarla.En Croacia hay una costumbre rara: no se desayuna. Por eso, a mediodía o un poco antes, se toma el gablec: sopa y fasiranci (hamburguesas picantes) o pechuga de pollo empanada con cuspajz (vegetales con crema amarga). Y si no le apetece un tentempié sino un almuerzo como está mandado, diríjase a Rubelj, en la calle Dolac, donde se sirve auténtica comida croata, como el cebapi, carne de ternera a la parrilla en pan de miga. Cafés y compras en la calle Ilica, cada vez más moderna y sofisticada.

Aquí hay muchas tiendas de corbatas. ¿Por qué será? Pues porque Croacia inventó esa no-prenda que se anuda en las camisas. En esa vía también hay perfumerías, boutiques con ropa chic, chocolaterías y jóvenes que se ríen, charlan y ven pasar la vida. Las tardes de verano son animadísimas para practicar el mediterráneo arte del terraceo. Una de las zonas más alternativas y rockeras es la calle Tkalciceva. Tome cafés, cervezas, el típico licor de guindas croata o bébase, directamente, todos los gin tonics de la ciudad. No se querrá mover de este escaparate tan auténtico. La noche se merienda a la tarde, las luces se encienden y cuando los gatos empiezan a ser pardos, los pubs de todo el centro se llenan. Hay, sobre todo, jam sessions, rock indie, techno y pop nacional. Cuatro estilos entre un millón de corazones.

Datos útiles:

  • Las estaciones del año en Zagreb son muy severas: frío y nieve en invierno (sobre todo, de diciembre a marzo) y veranos calurosos que pueden superar los 30 grados.
  • El centro es muy abarcable. A todos los sitios de interés se puede ir caminando o en tranvía, el medio de transporte más popular.
  • Los bares y pubs no cierran muy tarde: sobre la una de la madrugada.
  • El verano es una de las mejores épocas para visitar la urbe, por sus terrazas y sus espectáculos en mitad de la calle.
  • Iberia ofrece vuelos a Zagreb desde Madrid, desde el 2 de julio hasta el 18 de septiembre. En www.iberia.com podrá encontrar las mejores combinaciones marcando en su búsqueda «soy flexible en fechas».

Foto | deymosD