Tikal, imperio de la jungla

02/06/2011

Tikal - Tempel ILa jungla y sus ruidos. Los templos y sus cielos. Los turistas y sus ojos bien abiertos. Tikal, que significa lugar de las voces, es la mayor de las antiguas ciudades de los mayas del período clásico. Aún se puede admirar su monumentalidad, que nos lleva a retroceder en el tiempo e imaginar aquella época del 250 al 909 después de Cristo en que se convirtió en uno de los principales centros culturales de la civilización maya, que hoy atraviesa cinco países (México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador).

Tiene más de 3.000 construcciones repartidas por una superficie de 16 kilómetros cuadrados dentro de un parque nacional, el de Tikal, dentro de la selva del Petén, al norte de Guatemala. Aquí vivieron, en su era de mayor esplendor, cien mil personas y la ciudad compartía con Teotihuacán la hegemonía de Mesoamérica. El tiempo quiso que fuera abandonada a finales del siglo X por razones que se desconocen. Olvidada, permaneció oculta por la inexpugnable vegetación hasta 1848. Se han catalogado más de 4000 construcciones, pero la mayoría están sin desenterrar. Las leyendas se sienten hoy tanto que ponen los pelos de punta. Dice el libro sagrado Popol Vuh que los cuatro primeros mayas fueron creados a partir de pasta de maíz y que los árboles respiran el aliento de las personas que habitan bajo tierra.

Si tiene suerte, puede que vea a grupos de indígenas rezando. Vienen de pueblecitos situados a kilómetros de distancia, preparan hogueras y se arrodillan para rendir culto a los dioses de los mayas. Sus dioses, en los que siguen creyendo. La plaza principal es el lugar más espectacular. El templo I, también llamado del Gran Jaguar, tiene una altura de 55 metros. Ahí está enterrado Hasaw Cha’an Kawil, el gran señor de Tikal que devolvió la supremacía a su ciudad sobre los otros centros mayas cuando luchó contra los emplazamientos de Waka’, Caracol y Calakmul. El Templo de las Máscaras o Pirámide de la Luna es la tumba de la esposa de Kawil y a su lado se erigen pirámides más pequeñas. El Templo del Gran Sacerdote fue el último en ser construido, en el año 810 después de Cristo, y es el que tiene la crestería mejor conservada del mundo maya. El de la Serpiente Bicéfala es el más alto: 64 metros. Otros templos que se encontrará son el V y el VI o de las Inscripciones, llamado así por las grafías de su parte trasera.

Éste es un lugar lleno de tranquilidad, aunque siempre esté repleto de turistas. Uno se puede abstraer entre tanto barullo. No tenga miedo y suba a alguna de las pirámides. Eso sí, preste mucha atención a los pasos que da, ya que nadie se responsabilizará de posibles caídas. Desde lo alto, se divisa la jungla en todo su esplendor. Quién sabe si algún dios maya nos contempla desde más alto.

Datos útiles:

  • La mejor forma de llegar a Tikal desde Ciudad de Guatemala es en autobús. Hay varias empresas que prestan servicio, como Línea Dorada, Fuente del Norte Maya de Oro y Maya Express.
  • La temperatura en Guatemala varía de los 15 a los 22 grados. La mejor época para visitarla es durante la estación seca, de noviembre a mayo.
  • La moneda es el quetzal.
  • Iberia ofrece vuelos a Guatemala desde Madrid con una frecuencia de hasta 4 vuelos cada semana (lunes, martes, jueves y sábados) y cómodas conexiones desde el resto de la red.
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Foto | srmurphy