Las colinas de la democracia

23/08/2011

AtenasLa sensación es mágica. Subirse a lo lato del monte Likabetos y otear la cuna de la democracia es toda una experiencia que le conecta a uno con el pasado. Atenas presume de patrimonio. Y con razón. En el monte más famoso, el de la Acrópolis, se puede contemplar el Partenón, el Erecteión (templo más sagrado de la Antigüedad), el templo de Atenea-Nike, los Propíleos, el Odeón de Herodes Atico, el antiguo teatro de Dionisos… El Museo de la Acrópolis, de reciente construcción, guarda los originales de las cariátides de Erecteión y algunas de las esculturas que el genial Fidias creó para el Partenón. Todo esto es el recinto arqueológico más importante de toda Grecia y siempre está abarrotado de turistas. Puede que resulte un tanto incómodo no estar más tranquilo e ir esquivando cámaras de fotos y grupos que se apelotonan y no le dejan avanzar. Es lo que hay, así que intente disfrutar aún con esos inconvenientes.

En otras ruinas menos conocidas puede que se siente más relajado. Al otro lado de la colina de la Acrópolis se sitúan el Areópago, el ágora, el Templo de Efestos, la Biblioteca de Adriano y la Colina de las Musas. También son interesantes el Arco de Adriano y el Templo de Zeus Olímpico. Una vez que uno se ha dado este baño de masas y ha aprendido un poco más sobre Pericles y otras figuras de la Grecia clásica, es el momento de cambiar de época. El barrio de Monastiraki es un laberinto de callecitas intrincadas y la imagen de lo que a uno le viene a la cabeza cuando piensa en Grecia: casitas blancas, pequeños bares donde se juntan turistas y viejos parroquianos y preciosas iglesias bizantinas. No olvide acudir aquí el domingo, que es cuando se celebra su pintoresco mercado. Monastiraki también es un buen lugar para probar la típica gastronomía del país junto con el barrio de Plaka, también popular y repleto de placitas donde el tiempo no cuenta, las señoras se sientan un rato a descansar de la compra y los jóvenes van embalados con las motos.

Pasemos de los callejones a las grandes plazas de Atenas. El Palacio Presidencial, la Plaza Sintagma (donde se ubica el Parlamento griego y la tumba al soldado desconocido) y los Jardines de Zapion forman un conjunto de porte mayestático. Si le apetece caminar un poco más, puede llegar al moderno estadio olímpico, construido para los Juegos de 2004. Y ya que estamos, podemos acercarnos al puerto del Pireo, con sus yates y sus grandes barcos de cruceros, y tomar un tentempié en alguna terraza. De vuelta al centro, en la calle de Panepistimiu, encontraremos los edificios neoclásicos más bellos: la Biblioteca Nacional, la Universidad y la Academia de las Artes. Y no quite ojo, aquí y allá, de las iglesias cristianas ortodoxas con las que se vaya topando. Al norte de la ciudad se halla el Museo Bizantino, con una de las más importantes colecciones de este arte. Para quemar la tarjeta de crédito, el barrio de Kolonaki y para salir los barrios de Psiri y Miaouli. Bares, discotecas y griegos disfrutando de la vida como buenos mediterráneos.

Datos útiles:

  • Atenas tiene más de 3 millones de habitantes con su área metropolitana.
  • Clima mediterráneo con inviernos cálidos. Los veranos sí son muy calurosos.
  • En Atenas se puede compartir los taxis. Puede parar uno que vaya ocupado y decirle al taxista su destino. Si va en esa dirección, se podrá montar. Luego, cada pasajero paga su viaje.
  • Iberia ofrece hasta 3 vuelos a Atenas cada día directos desde Madrid y cómodas conexiones desde el resto de la red. Los mejores precios siempre en www.iberia.com.

Foto | Mr. Theklan

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