Dormir en un iglú con jacuzzi

29/02/2012

Uno siempre está pensando en viajar, en conocer ciudades, pueblos y paisajes. El hotel, apartamento o camping es importante, pero definitivamente es secundario. La mayoría pedimos, al menos, que esté limpio. Pero, ¿por qué no puede ser el alojamiento en sí un motivo de viaje?

Esto es lo que han querido demostrar el periodista David Revelles y el fotógrafo Óscar Elías en su libro Hoteles insólitos de España y Portugal (editorial JonGlez), donde han recopilado lo más selecto de los alojamientos más raros, insólitos y sorprendentes de la península ibérica. En un momento en que los viajeros piden vivir experiencias, esta guía pretende descubrir el encanto de una habitación y el placer de disfrutar entre cuatro paredes. Diga adiós al hotel insípido y salude la nueva tendencia de hoteles con carácter. Le harán resurgir sus emociones más profundas.

En el libro podrá ver la estancia en la que durmieron los Beatles en su único concierto en España en 1965 o donde Grace Kelly y el príncipe Rainiero de Mónaco pasaron su luna de miel. Los autores de la guía explican que “el principal objetivo de esta guía es ofrecer al cada vez mayor número de personas deseosas de alojarse en hoteles con personalidad propia, opciones de hoteles alejados de los clásicos”. El libro es, por tanto, un guiño de complicidad a la curiosidad del lector y futuro huésped, además de una herramienta para convertir una noche de descanso en algo mucho más intenso: en una experiencia única.

Siga leyendo, que a continuación destacamos algunos de los alojamientos más originales:

Carromato-hotel del Circo Raluy (que va cambiando de ubicación a la vez que se moviendo el circo)

Hotel Plaza de Toros de Almadén, en Ciudad Real (23 habitaciones alrededor del coso hexagonal)

O Semáforo (un antiguo faro reconvertido en hotel que sigue oteando el Atlántico desde Finisterre)

Hotel Viura (una transgresora propuesta de diseño cúbico en el entorno rural de Villabuena de Álava)

Las dos habitaciones del Vincci Capitol de Madrid ubicadas justo detrás del famoso luminoso de Schweppes de Callao

Milano Real de la Sierra de Gredos (el único que ofrece a sus huéspedes la oportunidad de rastrear el firmamento desde una espectacular cúpula de observación astronómica, situada a 1.500 metros de altura)

La paradisíaca isla de Tagomago (una de las pocas y más hermosas islas privadas españolas, en el Mediterráneo y reservada para los más pudientes)

Iglú-Hotel Grandvalira (en el dominio esquiable más grande de los Pirineos, ofrece dos originales iglús con jacuzzi que tienen el techo abierto, lo que permite observar las estrellas mientras se disfruta de un hidromasaje a 36 grados).

Ahora solo queda una pregunta: ¿se atreve?

Foto | Jose del Corral

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