La Barcelona gris de Pomés

06/10/2012

Las monjas que no le quitan ojo a un joven. El chico que lee el periódico en la acera mientras un policía intenta leer por encima de su hombro. La madre enlutada y la hija insinuando sus encantos. Escenarios que escritos no dicen nada, pero que cuentan mucho más si los vemos reflejados en imágenes. Son documentos de la Barcelona del Franquismo. ¿Creía que ya lo había visto todo sobre cómo era la ciudad condal en aquella época gris?

Acérquese desde el 19 de septiembre hasta el 26 de enero a la Fundación Foto Colectania de la capital catalana  (Calle Julián Romea, 6. www.colectania.es) para visitar la exposición Barcelona 1957. Leopoldo Pomés y se le abrirán los ojos un poco más. Su autor es hoy un reconocido fotógrafo (ha sido galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas de la Generalitat y con la Cruz de San Jordi), pero en aquella época era un simple chaval al que le gustaba mirar a través de un objetivo. Algunas de las 80 obras son ya emblemáticas, pero otras no han salido a la luz en todo este tiempo. Una excelente ocasión para descubrir más sobre cómo éramos. Un viaje interior.

Son escenas cotidianas, pero hurgando más allá del primer vistazo reflejan toda una época, las costumbres, las modas, los miedos, los fantasmas internos, las pasiones, las dudas… La vida misma. En 1957 un joven Pomés recibió su primer gran encargo de la mano del editor Carlos Barral, que pretendía publicar un volumen fotográfico sobre Barcelona. Nuestro captador de instantes se pasó un año recorriéndose la ciudad de arriba abajo, desde los barrios integrados en el centro, como el Raval o el Eixample, hasta los límites más negros y duros por los que transitar en la época, como la Barceloneta, Verdum o Els Encants. Pomés ha admitido que amaba y odiaba a la vez su ciudad y que la visión resultante es bastante siniestra.

La capital catalana aparece retratada lejos de esa imagen actual de diseño y turismo a la que estamos acostumbrados hoy en día. Es una Barcelona costumbrista y sencilla. En las antípodas de la ciudad de escaparate y abierta al mundo que es actualmente. Pomés dirige su fascinación hacia el movimiento de la calle, especialmente las mujeres, y una mirada incisiva hacia la sociedad oficial. La muestra está comisariada por Pepe Font de Mora, director de Foto Colectania, y las imágenes quedarán recogidas en un libro coeditado por la galería y La Fábrica, que además incluirá textos de Juan Manuel Bonet, Eduardo Mendoza y el propio Leopoldo Pomés. Han tenido que pasar más de 50 años para que el proyecto se materialice, ya que después de que el autor tomara las fotografías, quedó embarrado y no salió adelante. Con todo, ese medio siglo de diferencia ofrece una perspectiva distanciada que hace más rico el análisis.

Foto | -Dreamflow-