Cocos frescos con los kunas

29/10/2012

No escuchará nada. Bueno, algo sí: su propia respiración. Estos paisajes paradisíacos de Panamá le harán olvidarse de los problemas y volverá a su casa totalmente desintoxicado de los males urbanos. Porque este país no es solo su famoso canal o el skyline de los rascacielos de su capital. Siga leyendo para descubrir cuatro reductos de naturaleza virgen al otro lado del Atlántico. ¿Conoce alguno más dentro de Panamá?

Islas Perla. Si tiene en sus manos una foto aérea, este conjunto de islas le parecerán montones de tierra que una mano gigante lanzó al mar. Impresiona el color de las aguas, que va cambiando con los rayos de sol. Turquesa, verde, azul marino… La mayor parte de estas islas están deshabitadas, así que podrá hacer lo que le venga en gana. Eso también significa que hay pocas opciones de alojamiento. Aproveche para observar los arrecifes de Isla Contadora y las aves que sobrevuelan la Isla de Pacheca.

Parque Nacional de Coiba. A 25 minutos de vuelo desde Ciudad de Panamá, este trozo verde enamora. Catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, esta tierra fue el hogar de los indios Cacique Coiba. Camine por sus senderos, haga un picnic en un claro del bosque, vea de cerca animales marinos, como las enormes tortugas, y sumérjase para contemplar los arrecifes de coral.

Isla de Boca Brava. Las palmeras crecen sobre la arena y la tranquilidad es absoluta. Esta isla zen forma parte de un archipiélago y del Parque Nacional Marino Golfo de Chiriquí, de más de 14.000 hectáreas. Se volverá loco con su ambiente natural, su arena fina y dorada, sus senderos y sus manglares. Será como estar en un sueño. Sobre todo si se encuentra (que es lo más probable) con alguna tortuga o algún mono que le hace carantoñas. La isla acoge villas con vistas al fantástico Océano Pacífico.

Kuna Yala. Es una tierra mágica. Sentirá un aura especial. Esta comarca de Panamá está formada por 365 islas (¿una para cada día del año?) que le quitarán todas las penas. En ellas viven los nativos del pueblo Kuna, habituados a los turistas. No son demasiado habladores, pero sí acogedores. Le podrán enseñar sus tradiciones y costumbres y usted se dará cuenta más que nunca que el homus urbanus no es el centro del universo. Las señoras venden sus productos artesanos, sobre todo tapicerías, prendas y fundas elaboradas con la técnica del bordado Mola. Los niños corren y venden cocos. Compre algunos. Están fresquísimos.

Datos útiles:

  • La mejor época para visitar Panamá es de enero a abril.
  • Debido al clima caribeño, se recomienda vestir prendas ligeras de algodón y lino.
  • Obligación de vacunas, como la de la fiebre amarilla o la hepatitis A.
  • Las monedas en circulación son el balboa y el dólar.

Foto | Toni Verd