Sin vírgenes en Düsseldorf

14/01/2013

En Düsseldorf se creen un poco latinos: aquí no hace tanto frío como en otras zonas de Alemania y los lugareños se lanzan a la calle en cualquier momento. Ese carácter dicharachero y de compartir experiencias con los demás se nota en Navidad y en febrero, cuando el Carnaval llena de color, desfiles y bailes el centro de la ciudad. Aquí gustan mucho los bares. Por algo a Düsseldorf la llaman “la barra más larga del mundo”.

Puede que a un español le parezca un tanto exagerado, pero la concentración de tabernas en el centro es muy elevada en comparación a otras ciudades alemanas (algunos incluso se atreven a cuantificarla en más de 200). Con todo, en Altstadt, la ciudad vieja, uno no sólo va a emborracharse. La capital de Renania del Norte-Westfalia despliega su conjunto de callejuelas y fachadas señoriales. Mirando al Rin nos encontramos con Burgplatz, con la torre del antiguo Palacio del Conde de Berg. La ruta continúa por el Ayuntamiento, la ópera y el mercado que se celebra de lunes a sábado en Carlsplatz. La Lambertuskirche o iglesia de San lamberto, del siglo XIV, guarda una simpática anécdota que da fe del carácter de los ciudadanos de Düsseldorf: su torre está retorcida por la madera con la que se construyó y se cuenta que cuando aquí se case una muchacha virgen se enderezará. De momento, lleva decenios así.

Cerca queda el Hofgarten, un parque con forma de zapato con tacón de aguja donde disfrutar de lagos, fuentes y un aire romántico. En el Palacio Jägerhof se encuentra, además, el Museo de Goethe, el célebre literato. Königsallee, también llamada simplemente Kö, es una de las calles más caras de Alemania: boutiques, galerías de arte, tiendas de antigüedades… Lujo y glamour. Si no se puede permitir ninguna compra, al menos disfrute del paseo, el canal, sus puentes y las fuentes alegóricas. Igual de sugerente es el Rin, desde donde se divisa la enorme torre de telecomunicaciones, a la que se puede subir. Si durante muchos años el río estuvo invadido por los coches, hoy se han apoderado de él los peatones. Incluso en una intersección de túneles se ha creado la sala de arte moderno KIT.

Düsseldorf sabe sacarse partido. Desde que la ciudad quedó casi destruida con la Segunda Guerra Mundial, a la urbe le ha dado tiempo de convertirse en una potencia cultural: acoge más de 100 galerías de prestigio, además de museos como K20 y K21 (la colección de arte moderno más importante de Alemania, con obras de Picasso o Kandinsky), celebra cada año un gran evento para la industria de la moda como IGEDO y ofrece espectáculos de música clásica en salas como la Tonhalle. Una de las zonas que más expectación levanta es Medienhafen, distrito portuario convertido en milla de oro con bares, restaurantes, oficinas de empresas relacionadas con el arte y la comunicación y edificios-icono firmados por grandes arquitectos, como Frank Gehry. Vaya fijándose en todas las fachadas coloridas y sorprendentes. Vanguardia pura. Por allí también se podrá tomar una Altbier, la cerveza negra y típica de Düsseldorf. Para acompañar, algún asado con mostaza o alguna salchicha típica. Y siga con más Altbier, que en Düsseldorf nadie se acuesta antes de medianoche.

Datos útiles:

  • Düsseldorf tiene casi 590.000 habitantes
  • Aunque a veces puede nevar, los inviernos son mucho más suaves que en otras ciudades de Alemania debido a los vientos del mar del Norte. Los veranos no son extremadamente calurosos pero sí húmedos.
  • La moneda es el euro.
  • Iberia ofrece vuelos a Düsseldorf, en código compartido, cada semana. Los mejores precios, en www.iberia.com.

Foto | jenspletsch