Sopaipillas junto a Neruda

26/04/2013

Es el barrio de la alegría. Bellavista, situado entre el río Mapocho y el Cerro de San Cristóbal de Santiago de Chile, apabulla con tanto colorido y tanta juventud con ganas de comerse el mundo. En los siglos XVII y XVIII era el lugar donde la aristocracia levantaba sus mansiones. Luego llegaron los intelectuales y artistas, como el Premio Nobel Pablo Neruda, que se mudó a su casa La Chascona en 1955 (actualmente la vivienda se puede visitar y constituye uno de los alicientes del barrio).

Hoy, además, son los veinteañeros y treintañeros los que pueblan los bares, restaurantes, galerías de arte y teatros. Verá las calles llenas de jóvenes con carpetas o tomando cafés antes de entrar a clase, ya que en Bellavista se encuentra la Facultad de Derecho y otros centros universitarios. Debido a esa concentración de juventud, todo el barrio se encuentra plagado de lugares de comida rápida y barata pero también rica. Y sin olvidar los vendedores ambulantes que en invierno nos ofrecen sopaipillas (un tentempié a base de masa frita con un sirope dulce aunque también abundan las que incluyen ingredientes salados) y en verano nos conminan a beber zumo de naranja natural.

Pasee con tranquilidad por las calles, fijándose bien en los colores chillones de las fachadas burguesas y los graffitis de los muros. Rebusque en los puestos del mercadillo de artesanía ubicado entre las calles Pío Nono y Santa María. Hay ropa, pintura, cachivaches… Cerca queda la Ruta del Lapislázuli, con tiendas que venden objetos elaborados con esta piedra de color hipnotizante que se encuentra en las entrañas de Chile en uno de los dos yacimientos que existen en todo el mundo. Al Cerro de San Cristóbal, con 880 metros de altura, se puede llegar en teleférico. Arriba, obtendrá unas vistas espectaculares de Santiago, dormitando bajo la capa de niebla y polución. Baje del monte y pase por rincones como la Plazuela Camilo Mori, con el rojizo Palacio Lehuedé. Luego, siéntase a tomar un refresco en alguna de las muchas terrazas que animan Bellavista. Uno de los lugares más divertidos es el Patio Bellavista, donde se concentran bares con música en directo, galerías de arte, teatros y restaurantes como Barandiaran, que ofrece comida peruana.

Si quiere llenar el estómago y disfrutar con sabores sorprendentes, Bellavista es el lugar perfecto, con gastronomía de todo el globo. Las calles de Constitución, Antonia López y Dardignac copan la mayor parte de la oferta. Apunte algunos lugares: Waldini (Constitución, 4), con pizzas y café auténticamente italianos y Santería (Chucre Manzur, 1), que hace gala de su fusión lationamericana. A medida que avanza la tarde y las farolas se encienden, Bellavista va ganando bullicio. Muchos santiaguinos se arremolinan en la entrada de los 22 teatros que existen en el distrito, tales como Mamut, Aparte, San Ginés y Mori. También existen lugares menos habituales como La Casa en el Aire (Antonia López, 125), donde escuchar cuentos para adultos. Las hordas de jóvenes llenan las calles y los bares. Es difícil decidir a qué sitio entrar. Hay opciones para todos los gustos, desde el jazz en directo de El Perseguidor (Antonia López, 116) o la música indie del Bar Loreto (Loreto, 435) hasta los espectáculos originales de la cultura Rapa Nui en Kite Mate (Constitución, 256). La fiesta dura hasta bien entrada la madrugada. Bellavista se levantará a la mañana siguiente con jóvenes ojerosos que pidén cafés como si les fuera la vida en ello.

Datos útiles:

  • El clima de Santiago se parece al del Mediterráneo. Los inviernos son templados (de mayo a septiembre) y los veranos calurosos (entre diciembre y marzo).
  • El Barrio de Bellavista es seguro pero hay que tener cuidado por la noche con los carteristas y evitar las calles solitarias.
  • La moneda nacional es el peso chileno.
  • Se acostumbra a dar un 10% de propina en restaurantes, pero no en taxis.
  • Iberia ofrece vuelos a Santiago de Chile. Siempre los mejores precios en www.iberia.com

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