Limpieza de un avión

25/06/2013

Que un avión esté limpio por fuera, no es solo una cuestión de estética o imagen corporativa impecable, que también. Mantener limpio el fuselaje de un avión ayudará a que la eficiencia aerodinámica sea óptima y en consecuencia, que el consumo no sea más del debido. Las partes que más se ensucian en un avión, son debajo del fuselaje, los marcos de las ventanillas y de las puertas, así como las llantas del tren de aterrizaje. Podréis saber si un avión se ha limpiado hace mucho o no, por lo limpias que estén las ruedas.

Hace muchos años, limpiar un Boeing 747, de unos 70 metros de largo, podía llevar la friolera de unas 14 horas de duro trabajo, e intervenían 12 personas en el proceso. En la actualidad, unas mangueras robotizadas con la presión del agua controlada por ordenador, para no dañar el fuselaje, hacen el trabajo en mucho menos tiempo. El futuro del saneamiento de los fuselajes pasa por cuidar el medio ambiente. Es por eso que se está empezando a implementar un sistema a base de gamuzas humedecidas con productos poco contaminantes. Con ello se consigue una importantísima reducción de la cantidad de agua utilizada en la operación de lavado y la optimización del tiempo, ya que al ser un proceso prácticamente en seco, se puede lavar el avión en los propios hangares de mantenimiento, de manera que se reduce también el tiempo que el aparato está fuera de servicio.

El proceso de limpieza empieza cubriendo todos los sensores del avión, los motores y otros elementos que, cada aerolínea, decide que no quiere mojar. Después, se procede a “regar” el avión como lo haríamos en nuestro propio coche, solo que con unas enormes mangueras con chorros a alta presión controlada. No se usa un jabón normal, sino que se usan productos especiales que no dañan la pintura. Una vez el avión está cubierto de producto jabonoso especial, se pasan unos largos cepillos, también especiales para no rallar la pintura, con los que se recorre hasta el último milímetro del avión, para dejar completamente limpio el fuselaje y las alas. Tras el cepillado, se vuelve a someter al avión a un regado general, esta vez solo con agua a presión controlada para rematar el proceso de limpieza.

Como curiosidad: la limpieza más importante es la que se realiza después de la inspección de mantenimiento llamada “tipo C”. Una de las más importantes y que reciben todos y cada uno de los aviones que vuelan por el mundo. En ella se revisan exhaustivamente la estructura, los sistemas y las zonas interiores y exteriores del avión y, tras ella, el avión es revisado por inspectores externos -quienes deciden que el avión pueda seguir volando-.

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