Ángeles en Puebla

11/10/2013

Puebla, MéxicoRojo, amarillo, rosa, naranja, ocre, azulado… Ningún color desentona con el anterior cuando el escenario es Puebla, una ciudad mexicana declarada Patrimonio de la Humanidad y que se encuentra a tan sólo 130 kilómetros del DF. Poner el pie en ella es rendirse a sus encantos de manera casi religiosa. Quizá tenga algo que ver las circunstancias que rodearon la fundación de la urbe, en 1531: el obispo Julián Garcés soñó una noche con un valle coronado por querubines alados y cuando vio el paisaje de Puebla lo reconoció enseguida, así que puso la primera piedra de un lugar al que llamó Puebla de los Ángeles.

La catedral se observa casi desde cualquier punto. No es de extrañar, ya que sus torres, de 70 metros, son las más altas de todos los templos mexicanos. Uno se queda embobado con su gracia barroca. El resto de la Plaza del Zócalo, lugar donde se ubica, es igual de maravillosa, con su Palacio Municipal y las fachadas señoriales. Y aquí vienen otra vez los ángeles: en Puebla podrá visitar más de 70 iglesias. Algunas de las más renombradas son la de Santo Domingo de Guzmán (con su espectacular Capilla del Rosario), la de San Francisco (curiosa por sus azulejos) y la de la Compañía o el Espíritu Santo (con una leyenda que cuenta que bajo el suelo se halla enterrada un princesa asiática del siglo XVII y que fue la inspiración del traje popular de la china poblana).

Las casonas surgen aquí y allá. Hay algunas sorprendentes en la Avenida Reforma, aunque tampoco nos podemos perder la de Aquiles Cerdán (hoy Museo de la Revolución) y la de Alfeñique. Habrá que curiosear por el Callejón de los Sapos, con tiendas de antigüedades y restaurantes, y el barrio de Artista, donde se ubica El Parián, un mercado del siglo XIX donde podemos comprar objetos de barro y azulejo pero también algún dulce típico. Para presumir de gastronomía Puebla tiene el mole poblano, una salsa de origen monacal a base de chocolate y especias picantes. Hay que atreverse a probarlo. Desde el Cerro de Guadalupe uno se siente un pájaro mientras observa las vistas de la ciudad. Y no nos podemos ir de aquí sin visitar la Gran Pirámide de Cholula, de 65 metros de altura y donde aún se siente la magia de los rituales prehispánicos. Por la noche, merece la pena ver la cartelera del Teatro Principal y luego pasear por el centro mientras nos observan los tres volcanes que rodean Puebla. No están activos, así que pasemos de encomendarnos a los ángeles.

Datos útiles:

  • Puebla tiene un algo más de un millón y medio de habitantes.
  • Su clima es subtropical pero debido a su altitud raramente se superan los 30 grados. La temporada de lluvia es de mayo a octubre.
  • La moneda es el peso mexicano.
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Foto | RussBowling