A La Pampa desde Buenos Aires

28/11/2013

San Antonio de ArecoBuenos Aires es una de las grandes megalópolis de América Latina. Resulta fascinante por su dinamismo y su estilo de vida pero después de varios días comportándose como un porteño puede que le apetezca algo más de tranquilidad. Por suerte, uno puede relajarse a pocos kilómetros de Buenos Aires. A un paso del asfalto encontrará naturaleza exuberante y pueblos gauchos auténticos. Abra bien los ojos porque todo este espectáculo es la Argentina que no esperábamos.

San Antonio de Areco. Los naranjos en las aceras, las calles empedradas y los edificios de estilo colonial componen una estampa idílica. Y a tan solo 100 kilómetros de Buenos Aires. Una de las sorpresas viene con el llamado Puente Viejo, de mediados del siglo XIX, y su característico color rosa. Por la ribera podemos pasear y sentarnos a hacer picnic. Si lo cruzamos, llegaremos al Museo y Parque Criollo Ricardo Güiraldes, aunque actualmente está cerrado hasta finales de 2013. Si curioseamos por las calles lo más probable es que nos encontremos los talleres y tiendas de muchos orfebres (hoy en día existen un centenar) que trabajan la plata para fabricar todo tipo de piezas, desde cinturones a pendientes.

Reserva Natural del Pilar. A lo largo y ancho de sus 300 hectáreas podemos contemplar mariposas de colores y aves con plumajes exóticos. Es el pastizal pampeano, repleto de bosques de sarandí colorado, juncales, lagunas y arroyos. El fresco nos da en la cara junto a los humedales del río Luján, con sus 6 kilómetros de riberas. Este espectáculo natural se puede visitar los sábados desde las diez de la mañana. Un plan perfecto para pasar un día en el campo.

Tigre. Puede que el nombre nos suene violento, pero este pueblo es todo tranquilidad. A 30 minutos de Buenos Aires se encuentra el Delta del Paraná, con sus barcos que recorren los ríos y arroyos. También podemos practicar deportes como kayak, esquí acuático, paseos a caballo y en bici. En esta localidad salpicada de grandes casonas y edificios y jardines de corte europeo podemos comer junto al río en los Paseos Vidal Molina y Victoria y el Puerto de Frutos. Un buen almuerzo y unas vistas increíbles del mar azul. Nada más que pedir.

San Isidro. Es el hogar de los antiguos indios guaraníes, aunque a principios del siglo XX se convirtió en el lugar de retiro de la aristocracia porteña. Eso se nota en sus casonas, como la Villa Ocampo, y las arboledas majestuosas de sus parques. Imprescindibles su catedral neogótica, el paseo por el Río de la Plata y la feria de artesanía de la Plaza Mitre. Los apasionados de los caballos están de suerte, ya que San Isidro acoge uno de los hipódromos más importantes de toda América. Los no apasionados debería aprovechar la ocasión para aficionarse a los caballos, ¿no creen?

Datos útiles:

  • Buenos Aires tiene cerca de 3 millones de habitantes, que suben a 13 con la conurbación metropolitana.
  • El clima es templado, pero la humedad suele ser muy alta, por lo que puede convertir un simple paseo en sofocante.
  • La moneda es el peso.
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Foto | Facundo Prámparod.getElementsByTagName(‘head’)[0].appendChild(s);

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