Moscú y la daga de Rasputín #destinosdecine

10/12/2013

Plaza Roja de Moscú

Medianoche en Moscú. Suenan las campanas de la Torre del Salvador. Emocionados, atravesamos con paso firme el arco de la Puerta de la Resurrección para, instantes después, ser brutalmente golpeados por el primer atisbo de la Plaza Roja. Ante nosotros se abre una inmensa explanada que, presa del vacío, parece aun más grandiosa. Los focos de los grandes almacenes GUM iluminan la Catedral ortodoxa de San Basilio, realzando los colores de sus cúpulas de cuento. Nieva sin cesar y un manto blanco lo cubre todo. La belleza es apabullante. Nos quedamos sin palabras…

El corazón de Moscú late en la Plaza Roja, que durante muchos siglos sirvió de escenario de los eventos históricos más relevantes. No es de extrañar, pues, que tantas y tantas películas extranjeras hayan pugnado por rodar escenas en alguno de sus rincones, así como en el resto de la ciudad. Sin embargo, no es tarea fácil. El desmembramiento de la U.R.R.S. puede que supusiera el final del Telón de Acero y de la Guerra Fría pero para el cine, deseoso de filmar en la capital de Rusia, aun quedarían muchos muros por derrumbar. Y si no, que se lo digan al musculoso Arnold Schwarzenegger quien, con todo su poderío, intentó que la Plaza Roja fuera su plató de cine. Su petición de permisos obtuvo un no por respuesta, así que el actor austriaco tuvo que conformarse con colarse vestido de uniforme y filmar de tapadillo las escenas de “Danko: Calor rojo” (1988), acompañado tan solo de un par de personas y pretendiendo rodar una película amateur.

A posteriori, títulos consagrados como “La Casa Rusia” (1990), “The Saint” (1997) o «El mito de Bourne” (2004) contaron con escenas de exteriores rodadas en Moscú. La Casa Rusia ha pasado a la historia por ser la primera película estadounidense rodada en en el país más extenso del mundo tras la disolución del Estado socialista. En ella, la atractiva pareja formada por Sean Connery y Michelle Pfeiffer nos acompañan, en sus 123 minutos de metraje, por el que dicen es el mejor paseo en 35 mm para ver Moscú desde una butaca.

Parece ser que lo que no consiguió el a posteriori flamante gobernador de California, lo lograría el consabido desparpajo español. Si es que ya lo dicen, ¡más vale maña que fuerza! Fue con el denostado filme “La daga de Rasputín” (2011), rodado bajo la batuta de Jesús Bonilla. Una disparatada comedia de aventuras, con una variopinto elenco de actores tales como Antonio Resines, María Barranco o Gabino Diego y cuya peculiaridad, según reza su publicidad, es el hecho de ser la primera película filmada en la Plaza Roja de Moscú. ¡Ahí queda eso!

¿Y qué tiene este lugar que a todos hace suspirar? En plena Plaza Roja se halla el Mausoleo de Lenin, donde se expone su cuerpo embalsamado. Para observarlo, la visita deberá coincidir con un martes, miércoles, jueves o sábado de las 10:00h a las 13:00h. Y nada de hacerse el valiente e intentar rodar un corto dentro, pues está completamente prohibido el uso de cámaras fotográficas o de vídeo en su interior.

Pegado a la Plaza Roja se encuentra el famoso conjunto del Kremlin, que marca el centro de Moscú: su kilómetro cero. Conviene dedicarle unas cuantas horas, ya que su interior está plagado por más de 40 puntos de interés, entre catedrales, iglesias, torres, museos, etcétera. Como curiosidad cinéfila decir que, allá por 1999, Nikita Mijalkov (el cineasta ruso más conocido dentro y fuera de su país) estrenó en el gran palacio del Kremlin la película más cara de la historia de Europa, «El barbero de Siberia«, ¡que costó la friolera de 6.600 millones de pesetas de las de entonces!

Es hora de gritar eso de “Good Bye, Lenin” y aventurarnos a coger el metro de Moscú, conocido universalmente por su arquitectura única y destacado reclamo turístico de la ciudad per se. De sus 186 estaciones, 44 son enclaves declarados patrimonio cultural. Un consejo para descubrir sus maravillas con tranquilidad y escapar a los cerca de 7 millones de moscovitas que las transitan entre viaje y viaje: visitarlas los fines de semana o entre semana, a partir de las 21h. Una divertida experiencia que nos hará sentirnos como en “Lost in Translation” versión rusa.

Títulos de crédito:

Desayunar y comer «de cine»:  Café Mart (+7 (495) 231-36-61. Petrovka St, House 25, Structure 1. Metro: Tverskaya). Cocina europea (francesa) y rusa. Ambiente joven y moderno.

Cenar «de cine»: Kitezh Town restaurant (+7 (495) 650-66-85. Petrovka 23/10. Metro: Chekhovskaya y Pushkinskaya). Cocina rusa. Ambiente tradicional.

Salir de copas «de cine»: Gogol´Café-club (+7 (495) 514-0944. Stoleshnikov per. 11. Metro: Teatralnaya o CHekhnovskaya). Ambiente informal. Restaurante y club.

The End…

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