Londres y «El discurso del rey»: #destinosdecine

20/12/2013


Winter Wonderland en Hyde Park«No soy un Rey. Soy un oficial naval. Es todo lo que sé. Ni siquiera puedo darles un discurso de Navidad”.

Menudo drama. Uno se pone en la piel del tartamudo Colin Firth/Duque de York, ya convertido en Jorge VI y sufre por y con él. En 2010, el cine se encargó de rescatar esas palabras de la historia, trasladándolas desde los años 30 hasta las grandes pantallas del siglo XXI. ¿El medio para ello? La ganadora de 4 premios Óscar “El Discurso del Rey”, título con sabor a clásico que ha sabido hacerse un hueco en la estantería junto a otros típicos filmes navideños.

Parte del rodaje se llevó a cabo en Londres, aunque ya se sabe que en el cine no todo es lo que parece. Por este motivo, los turistas tendremos más suerte a la hora de seguir la pista de las localizaciones históricas que la película recrea. Su primera escena, que corresponde a la ceremonia de cierre de la British Empire Exhibition de 1925 en el Estadio de Wembley de Londres, en realidad se filmó fuera de la capital en los estadios del Leeds United y de los Bradford Bulls. Para los que quieran conocer de cerca la auténtica y emblemática sede de la selección inglesa de fútbol, hay visitas guiadas que incluyen las gradas, los vestuarios, la sala de los trofeos y otros secretos del recinto.

La pista de otras tres localizaciones reales que tuvieron que ser sustituidas nos acercan al Distrito de Westminster, que al son del Big Ben alberga algunos de los lugares más emblemáticos de Londres y es un enclave político y cultural. La producción anhelaba filmar la escena de la coronación en su localización real, la famosa Abadía de Westminster pero los permisos no llegaron y tuvieron que sustituirla por la Catedral de Ely, en Cambridgeshire. Como visitantes a la ciudad, tendremos más suerte y podremos visitar el monumento que desde 1066 ha sido la iglesia de la Coronación en toda la nación. 

Otra localización real sustituida fue Harley Street. El consultorio original de Logue, el logopeda australiano que obró el milagro con la dicción de Jorge VI, sigue en esa calle de Westminster pero debido a sus reducidas dimensiones lo cambiaron por una habitación cercana en el número 33 de Portland Place. Tanto les gustó el lugar que las escenas del hogar del duque de York y su familia también se filmaron allí.

Para la escena en donde el rey atraviesa los interiores del neoclásico Palacio de Buckingham cuando se dirige a dar su discurso se utilizó Lancaster House, una mansión perteneciente al gobierno británico. Por el alquiler de un día tuvieron que desembolsar la friolera de veinte mil libras. Nosotros, como visitantes,  podremos conocer Buckingham por mucho menos. Eso sí, que quede claro que la casa donde la Reina de Inglaterra pasa la Navidad con su familia es otra, una de sus favoritas: Sandringham House, en el condado de Norfolk, curiosamente lugar de nacimiento de nuestro Jorge VI en cuestión. La visita, viable de abril a noviembre, vale la pena y recomiendan dedicarle unas 4 horas. Desde la renovada estación de King’s Cross en Londres salen trenes cada hora.

Londres… Navidad… Navidad en Londres… dos términos que casan muy bien. Seguir la senda de las espectaculares luces de todas las formas posibles a través de arterias comerciales como Regent Street (lugar elegido para el encendido de las luces navideñas), Oxford Street, Carnaby o Covent Garden es sumergirse en el centro iluminado de la ciudad. Tampoco hay que perderse el árbol gigante de Trafalgar Square, el impresionante regalo que la ciudad de Oslo hace cada año a Gran Bretaña como agradecimiento por su apoyo durante la Segunda Guerra Mundial.

La decoración de las fachadas y escaparates de tiendas y grandes almacenes es apabullante. Una ruta por Selfridges, Tiffanys, Cartier o Harrods, mientras degustamos un mince pie (el típico pastel de carne navideño), nos dejará con la boca abierta.

Para clásicos navideños que no nos podemos perder, las pistas de hielo. Solo en Navidad y hasta el 5 de enero Londres nos dejará disfrutar de espacios singulares desde esa perspectiva tan original. Cuando, si no, podremos patinar entre árboles iluminados por 76.000 luces junto al imponente Museo de Historia Natural (metro: South Kensington). O acercarnos a la clásica Somerset House (metro: Chancery Lane) y acceder desde la calle Fleet Street, protagonista en películas como El Código Da Vinci o Sweeney Todd. O, por cuarto año consecutivo, combinar el patinaje bajo el London Eye (metros: Waterloo o Westminster) con un viaje VIP a bordo de sus cabinas,  con vino caliente y champán,  para después dar un romántico paseo por el South Bank más navideño. O, si queremos presumir de verdad, calzarnos las botas de patinaje y deslizarnos por la pista de hielo al aire libre más grande del Reino Unido, la Winter Wonderland de Hyde Park, que con 1.600 metros cuadrados, música en directo, un mercado navideño y puestos de comida y bebidas, ¡es lo más!

Desde la comodidad del sofá podemos hacernos una idea de los rincones que nos aguardan en esa atractiva ciudad, no solo en Navidad, sino todo el año. Pero, ¿quién quiere conformarse con vivir Londres a través de los ojos del cine, cuando puede volar hasta ella y ser protagonista?