Postureo neoyorkino en NoMad

30/12/2013

flatironMírenlos, por ahí van. Modernos, profesionales creativos, hijos de ricos y wannabes han invadido el enésimo barrio de Manhattan. Desde hace algunos años esta cuadrícula de calles en torno al Madison Park y el famoso Flatiron Building, que cuantos más años cumple parece más posmoderno, se han convertido en tendencia. El nuevo barrio de moda en Nueva York se llama NoMad (acrónimo de North of Madison Square Park) y hace una década aún era conocido por sus tiendas al por mayor de telas y perfumes, sus vendedores ambulantes, sus bolsos de imitación y sus extensiones para el pelo. Los niños bien de Manhattan le hubiesen dicho que no era un lugar recomendable. Ahora todos están locos por dejarse ver por allí.

Quizás no sea tan bonito como otros barrios, pero hay que ir atentos a los detalles de sus fachadas y sus tiendas, porque cautivan. Y lo que es mejor, su rebeldía y atrevimiento enganchan. La gentrificación de esta zona situada entre Broadway y Park Avenue parece que comenzó en 2009 con la apertura del Ace Hotel (20 W 29th St), cuyo hall es un bar de copas. En él también se sitúa uno de los restaurantes que está ganando más adeptos: el bistrot retro The Breslin. Los neoyorkinos también se agolpan en John Dory Oyster Bar (1196 Broadway) para zamparse unas buenas ostras no precisamente baratas. Otro de los pilares que ha dado empuje al barrio es NoMad Hotel (1170 Broadway), con interiores decimonónicos y recargados, pero todo con gusto. La atmósfera chic continúa por establecimientos como Eleven Madison Park (restaurante del cocinero David Humm, considerado uno de los mejores chefs de Estados Unidos, ubicado en el 11 de Madison Ave), La Mar (la cevichería del genial cocinero peruano Gastón Acurio justo al lado del anterior establecimiento) y Eately (una especie de centro gastronómico del también chef Mario Batalli en el número 200 de 5th Ave).

Pero no se alarmen porque hay lugares más económicos y probablemente más auténticos: Hill Country Chicken (desayunos a base de bacon, huevos y galletas de queso y almuerzos de ensaladas, pollo y puré de patatas en el 1123 de Broadway), Shorty’s (comida auténticamente americana en el 66 de Madison Ave) y el famoso Shake Shack (hamburguesas en Madison Square Park). Una buena idea es comprar lo que queramos y hacer un picnic en la plaza que da nombre al distrito o en Worth Square. Además de postureo, también hay vida cultural, no se crean. Merece la pena contemplar el neogótico de la catedral ortodoxa serbia, la piedra de edificios como el Western Union Telegraph o el de Radio Wave, además de acudir al extraordinario Museo de las Matemáticas (en el 11 E de 26th St, donde los de letras por fin comprenderán de forma tangible para qué sirven los logaritmos). Si no se va con niños, el Museo del Sexo (233 5th Ave) nos provocará más de una sonrisa. La tarde noche se cuece en conciertos, musicales o ciclos de cine de The Gramercy Theatre (127 E 23rd St). Y apunte dos resto-bares para cenar por unos 35 dólares por persona: Resto (111 E 29th St) y Wine 30 (41 E 30th St). Buena comida, ambiente joven y dosis justas de tontería, que también se agradece.

Datos útiles:

  • La ciudad De Nueva York tiene más de 8 millones de habitantes. El medio de transporte más utilizado es el metro.
  • Los inviernos son fríos y puede llegar a nevar bastante. Los veranos son calurosos y húmedos.
  • Como siempre cuando se viaja a Estados Unidos, previamente hay que rellenar un cuestionario vía online para acceder sin problemas como turista al país: https://esta.cbp.dhs.gov.
  • Las propinas son voluntarias, pero es costumbre dejar entre un 15 y un 20% de la consumición.
  • La moneda es el dólar.

Foto | por swisscan