Viena, allegretto moderato

14/11/2014

imprescindibles de vienaDe la misma manera que la estructura de una melodía sólo cobra vida cuando se ejecuta, Viena solo suena cuando se visita. Ya en el mismo aeropuerto un pentagrama con la ópera en tres actos de Franz Leah, La viuda alegre, recibe al viajero en la sala de llegadas. Del resto de la música durante la visita a la ciudad no hay que preocuparse. Por Viena aún se siente la presencia de Johan Strauss, el rey del vals, el autor del Danubio azul, que vivió el éxito del género en el S. XIX, o el genio de Wolfgang Amadeus Mozart.

Una visita a Viena suena con tempo de allegretto moderato, perfecto para caminar por las callejuelas del centro, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y descansar en sus ordenadas plazas. Disfrutemos de la melómana ciudad a través de cinco lugares imprescindibles que visitar en Viena.

Catedral de San Esteban

El símbolo religioso más importante de Austria se encuentra en el centro de la ciudad. Su presencia es tan rotunda, tan poderosa es su silueta gótica, que da nombre a la plaza donde se encuentra, la Plaza de San Esteban. No es para menos; su impresionante tejado de más de 230.000 tejas esmaltadas formando una cenefa en zigzag colorida, o ambas torres, la Torre del Sur y la magnífica Torre del Norte, o también conocida como la Torre del Águila, por la figura que la remata. Las tres naves del interior, con algunas capillas y altares de gran belleza, acaban por dejar con la boca abierta a cualquier visitante.

Ópera de Viena

Si de símbolos hablamos, éste, quizá sea el más importante. El edificio icono y que todo visitante busca inmediatamente cuando llega a él un mapa de la ciudad. La Ópera de Viena representa la unión que hay entre la ciudad y la música clásica. Del edificio original, y tras la II Guerra Mundial, sólo queda la fachada principal, la gran escalera y el vestíbulo. El resto tubo que ser reconstruido siguiendo el diseño original. El arte no podía parar. Si se quiere disfrutar de la magnífica acústica de la Ópera de Viena hay que reservar entrada con suficiente tiempo de antelación. Sino se puede visitar y tampoco debe faltar ver el edificio iluminado por la noche.

Casa-museo de Mozart

Aunque por la época Mozart disfrutó de hasta una docena de residencias diferentes en Viena, hoy sólo queda la de la calle Domgasse, nº 5. Y mejor así; de lo contrario uno tendría que dedicar dos días enteros como mínimo a visitar todas sus casas. Fuera de bromas, esta casa fue la que Mozart conservó durante más tiempo, que tampoco fue tanto, desde 1784 a 1787. Una visita a la casa-museo es una buena oportunidad para adentrarse en la vida del genial compositor: su apartamento, la Viena de la época y la creación musical de su carrera son los tres niveles en los que se articula la exposición.

Palacio del Parlamento de Austria

Toda ciudad tiene como mínimo un edificio monumental; Viena tiene varios, pero quizá el más interesante sea el Palacio del Parlamento de Austria. En pleno centro de Viena se levanta este gigantesco edificio que alberga la Asamblea Federal de Austria. Todo mármol blanco, fachada neoclásica y columnas helenísticas, es un conjunto que connota visualmente el poder político que alberga su interior recordando el efecto de la arquitectura de la Antigua Grecia tal como se encarga de dejar claro la estatua que preside el edificio con Palas Atenea. El interior es igual de impactante que el exterior y se puede visitar a través de diferentes visitas guiadas. A destacar el Salón de los Pilares y la cámara donde se reúne la Asamblea Federal de Austria.

Parlamento de VienaPrater, el parque de atracciones

Todos sabemos que una noria que se precie debe girar mientras suena un vals, ¿entonces, dónde mejor que en Viena? En la ciudad de Johan Strauss se encuentra el que se considera parque de atracciones más antiguo del mundo. No obstante se inauguró en 1895.
La noria de Prater es todo un icono de Viena, se le conoce como Wiener Riesenrad y la gente de la ciudad afirma con orgullo que la noria sobrevivió a la I Guerra Mundial y, en parte, a la II Guerra Mundial. En su base, algunas de las cabinas originales forman un divertido museo para recorrer la historia de la ciudad.