Miró visita la Albertina

17/11/2014

'Dog barking moon' von/from Joan Miró, 1926

Su nieto, Joan Punyet Miró, tiene claro que si su abuelo Joan Miró viviera seguiría a favor de la unión y la globalización. Pensaba que juntos se podría llegar a hacer cosas mejores que si fuéramos por separado. Bajo este pensamiento, es evidente que estaría feliz de representar desde ya y hasta el próximo 11 de enero a nuestro país en el extranjero. Concretamente en Viena, en donde, el museo Albertina le dedica una exposición en primera persona. Se trata de una recopilación de alrededor un centenar de obras pertenecientes a todas sus etapas profesionales. Pinturas, dibujos y objetos, procedentes de muchos rincones europeos, hacen gala de la genialidad del artista español.

Hoy en día, mucho tiempo después de su fallecimiento, se le rinden homenajes por todo el mundo. Al fin se reconoce sin ningún tipo de tapujos su excelencia artística. Y es que durante mucho tiempo, algunos de sus colegas pertenecientes a la misma corriente surrealista –André Breton fue un ejemplo de ello-, lo tacharon de infantil, diciendo que plasmaba en sus obras una visión de la vida intelectualmente limitada. Burlas y sentencias duras marcaron su trayectoria profesional. No obstante, él siguió siempre su camino, siendo fiel a sus principios a la hora de proyectar su arte, con ese toque tan genuino como inconfundible, con esos aires infantiles que no necesariamente debían ser menospreciados. En el Albertina veremos lunas, estrellas, soles, pájaros…, y, sobre todo, podremos disfrutar de esa gran obra de arte llamada La masía: óleo de 1921-1922 que refleja a la perfección la evolución de su estilo y la relación tan estrecha que siempre mantuvo con la Cataluña más rural.

Foto | pittigliani2005

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