Tutús en dos hemisferios

05/02/2015

Ballet Shoes

Ksenia Zhiganshina tiene 20 años. Hace unos meses se mudó, cambiando San Petersburgo por Moscú. Dedica su vida a su mayor pasión: la danza. Y ahora puede presumir de formar parte del elenco de 200 bailarines de una de las escuelas de ballet más prestigiosas del mundo entero: la escuela del Teatro Bolshói de Moscú.

Thaís Diógenes también tiene 20 años y también dedica su vida a una de sus mayores pasiones, la danza. Sin embargo Thaís no se acaba de mudar. Con tan solo 9 años se coló en la Escola do Teatro Bolshoi no Brasil -única sucursal de la mítica escuela moscovita- en su natal Joinville, al sur de Brasil. Hoy es una de las grandes promesas de la escuela. Y con ansia y muchas ganas espera su estrellato definitivo.

Lo único que separa estas dos vidas paralelas son los kilómetros de distancia que hay entre Europa y América del Sur. El día a día de ambas bailarinas tiene mucho en común, pese a las diferencias que los propios países y las propias escuelas marcan sin quererlo: la sede de Moscú es vetusta y tradicional, se fundó en 1825. La sede de Joinville es fresca y moderna. Quince años, de momento, no dan para más…

Si os pica la curiosidad sobre cómo transcurre el día de estas dos pequeñas y modestas divas, ¡continuad leyendo! En base a la entrevista captada por nuestros reporteros Sandro Fernandes y Germán Aranda, haremos un repaso por los aspectos más importantes en la vida de cualquier bailarín.

Horas de trabajo. Tanto Ksenia como Thaís siguen unas rutinas de entrenamiento tan estrictas como largas. Ksenia entrena una media de doce horas diarias, siempre dentro de los 80 metros cuadrados pertenecientes el Bolshói. Thaís reparte sus seis horas de entrenamiento diario entre clases y ensayos. Ambas se sienten en la escuela como en casa. Esta es su segunda familia y el buen ambiente reinante en ambas escuela lo corrobora.

Alimentación. Partiendo de la base que su cuerpo es un medio de trabajo, no es de extrañar que ambas cuiden su cuerpo sobre todas las cosas. La comida sana y ligera protagoniza sus dietas alimenticias, eso sí, sin pasarse. Siempre hay hueco para unas onzas de chocolate o para un paseo al Starbucks vecino entre ensayo y ensayo. Bueno, esto último si tienes la fortuna de vivir en un sitio como Joinville: los -18 grados que marcan los termómetros de Moscú en muchos momentos del día, desaconsejan enérgicamente que los músculos danzarines se vean expuestos a semejante frío 🙂

Ratos libres. Como no todo es trabajo, tanto Ksenia como Thaís tienen momentos de ocio y relax. Aquí entran los gustos personales de cada una. Ksenia suele aprovecharlos para tomar algo con amigas o ver alguna película interesante que le ayude a desconectar de su mundo. Afirma que de momento lo de tener novio es un poco complicado. Achaca esta complicación a la falta de tiempo principalmente. Thaís desconecta con la tele -le gustan los programas sobre salud- y la lectura -su mesilla la ocupa en este momento El Secreto-. Además, como buena aficionada a la psicología (tiene muy claro que de no haber sido bailarina sería psicóloga) no deja pasar la cita mensual con su psicólogo de cabecera.

Sin duda alguna, estas vidas paralelas son tan interesantes como exigentes. Aquí el tiempo no sobra. Solo sobran ganas e ilusión por llegar a ser las mejores.

Foto | Kryziz Bonny} else {