Cinco motivos por los que el Camino de Santiago cambiará tu vida

25/07/2015

Peregrino, Bastón, Mochila, Santiago

Hoy, 25 de julio, se celebra el día grande de Galicia, la festividad en honor a Santiago Apóstol. No sólo los gallegos disfrutarán de una jornada tan especial, también los miles de peregrinos que han llegado a Santiago de Compostela tras hacer el Camino de Santiago. Se trata de una ruta de peregrinación que tiene su culmen en la capital gallega, pero que puede comenzar en numerosos puntos de España y de Europa. Su nombre se debe al apóstol Santiago, cuyas reliquias se custodian en la catedral de la ciudad. La magia y el misticismo que impregnan esta aventura se han mantenido intactos desde la Edad Media hasta nuestros días, y, aunque nació con motivos meramente religiosos, no es necesario ser católico o creyente para recorrer ‘la calle mayor de Europa’, como es conocido. Puede que hayas oído muchas veces hablar sobre el Camino, pero la experiencia nunca será completa hasta que ates los cordones de tus botas, te conviertas en peregrino y formes parte de ella desde sus entrañas. Eso sí, un aviso a caminantes: esta aventura será un punto de inflexión en tu vida; tanto, que la cambiará por completo, y te explicamos las razones. Son cinco aspectos que cualquier persona tiene la oportunidad de experimentar, además, claro está, de un intrínseco acercamiento espiritual a la religión o a la naturaleza, según las propias creencias.

1. Te permitirá ser mucho más sabio. Tantos siglos de historia han permitido al Camino convertirse en una fuente inagotable de sabiduría, de enseñanzas que comparte con nosotros de una manera casi silenciosa. Las muestras, sin ir más lejos, comienzan incluso desde los propios símbolos: la mochila equivale al peso de los problemas diarios que nos impiden avanzar en nuestro devenir, por eso es importante llevarla casi vacía; el bastón de peregrino es su alegoría para explicarnos que todo en la vida se consigue mucho mas fácil cuando nos apoyamos en alguien; las múltiples rutas que existen para llegar a Santiago permiten comprender que lo importante no es la forma, sino el fondo. Y así, cada día, recibirás una lección vital que guardarás para siempre dentro de ti.

2. Aprenderás a afrontar las adversidades. Hay una máxima durante toda la ruta, muy cierta, que reza que ‘sin dolor, no hay Camino’. Habrá días en los que el cansancio haga mella en ti de una forma severa; las ampollas en tus pies darán buena cuenta de los kilómetros recorridos; e, incluso, deberás madrugar como nunca lo has hecho antes para evitar caminar durante las horas centrales del día, que son las más asfixiantes. Eso sí, esta vida semi-espartana tiene su gran recompensa final: terminarás dándote cuenta de todo lo que eres capaz por tus propios medios, generándote a ti mismo una gran dosis de autoestima que te servirá para afrontar la vida de una manera distinta, con mucha más energía y mejor disposición. Afán de superación lo llaman. Por cierto, una enseñanza más que llevarás contigo tras cada etapa diaria: si no te esfuerzas, jamás alcanzarás tus metas.

Camino de Santiago San Antón Burgos Thom Ring

3. Conocerás a personas que te marcarán profundamente. Tan intensa es la convivencia entre los peregrinos que acabarás pensando cómo es posible echar de menos a alguien que has conocido tan sólo diez o doce días atrás. Los lazos que teje el Camino son imborrables y se perpetúan a lo largo del tiempo, con amistades que no conocen fronteras de espacio ni de tiempo. No importa si vas solo o acompañado, cada día te encontrarás (y te reencontrarás) con personas a las que terminarás considerando casi como parte de tu familia. Seguiréis en contacto incluso después de llegar a Santiago de Compostela, seguro, sobre todo para ir contando los días que faltan para volver a reuniros con la gran catedral gallega como horizonte.

4. Te darás cuenta de quién eres en realidad. La rutina, la cotidianidad y la vida de constante estrés que padecemos nos impide detenernos tan siquiera un momento a pensar en nosotros mismos, en nuestros valores, en nuestros deseos. El Camino es una oportunidad única para profundizar en este ejercicio de reflexión interna, casi espiritual, gracias a los largos momentos que pasarás junto a tus pensamientos como única compañía. Quizá el ejemplo más claro lo encuentres conforme cruces el páramo de la provincia de León (paso obligado para los peregrinos que realizan el Camino Francés, el más transitado) y en el horizonte sólo alcances a divisar sus infinitos maizales. Aprenderás a concebir tus virtudes y defectos, tus miedos y tus audacias, tus puntos débiles y los aspectos en los que eres capaz de sobresalir. Ordenarás tus ideas, vaya si lo harás.

Camino de Santiago imagen de Laura Revuelta

5. Te devolverá la capacidad de soñar. Si estás cansado de ver cada día en la prensa, la radio y la televisión noticias sobre masacres, muertes y crisis económicas, el Camino te permitirá darte cuenta de que otro mundo es posible y está mucho más cerca de lo que realmente piensas. Los peregrinos potencian de una manera casi irracional algo mucho más amable, más acogedor, alejado de las avaricias y rencores que gobiernan nuestra actualidad. Aquí sabrás apreciar el lado bueno de las cosas, encontrarás una paz interior que nunca disfrutaste y avanzarás en el respeto hacia personas que son totalmente diferentes a ti. Seguro que aprenderás a relativizar cada situación. Abrirás tu corazón, crecerás como persona y te dejarás guiar por un espíritu mágico de confianza en los demás. La solidaridad desinteresada entre peregrinos, ese altruismo sincero es sin duda la gran joya de esta aventura.

Feliz día de Santiago, y ¡buen Camino!

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