Placeres inesperados de Portland, Maine

22/09/2015

Portland_Head_Light_Maine_FaroA principios de este mes, durante una visita a Portland, en la costa del estado de Maine, tuve la gran oportunidad de volver a descubrir esta ciudad que no había pisado en décadas. Y sí, fue cierto lo que había estado leyendo desde hacía tiempo: por decirlo suavemente, la zona ha sido adecentada. Y tan fabulosa como lo es en primavera o en verano, Portland también se erige como una acertada base para explorar la grandiosa frondosidad de Maine durante el otoño.

En Casco Bay, a dos horas en coche de Boston y aproximadamente a cinco horas desde la ciudad de Nueva York, con conexiones aéreas desde muchos otros puntos de Estados Unidos gracias al Aeropuerto Internacional de Portland (PWM), la mayor ciudad de Maine (con una población de 66.000 habitantes, 204.000 si abarcamos su área metropolitana) ha sido unenclave heroico prácticamente desde sus orígenes como un pueblo de pescadores y comerciantes, fundado en 1633. Esto a pesar de (¿o quizá en parte debido a?) que ha sido reconstruida en varias ocasiones tras incendios y guerras. De hecho, el emblema de la ciudad representa un ave fénix sobre la insignia Resurgam (del latín ‘resurgiré’).

Centro de Portland

Old_Port_Centro_Portland_MaineEl último resurgimiento de la ciudad – con un crecimiento anual de aproximadamente entre el dos y el tres por ciento – no ha venido como consecuencia de incendios o bombardeos, sino de la decadencia y el abandono en la que muchos centros de ciudades de Estados Unidos quedaron sumidos durante el siglo XX. Esto empezó a cambiar en torno a principios y mediados de la década de los 90, y hoy en día el núcleo urbano está más de moda que nunca, habiéndose convertido en una zona repleta de museos y bañada en arte, con un animado ambiente para salir a cenar, ir de compras o disfrutar de cervezas artesanales. Además, claro está, de una bahía salpicada de islas con grandes atractivos naturales, fortalezas y faros.

El corazón del revitalizado centro de Portland es el Old Port (arriba). Sigue siendo un puerto pesquero, sólo que ahora también se ha convertido en una renovada y atractiva zona que discurre a través de la Commercial Street, a lo largo de la línea de costa. Fue una experiencia divertida, educativa y, en ocasiones, muy sabrosa pasear por Fore Street y otras de sus calles adoquinadas: sus edificios ahora acogen restaurantes, cafeterías, coctelerías y gastro-pubs, así como tiendas que no sólo ofrecen los típicos souvenirs para el turista, sino también moda y accesorios internacionales (Ten Thousand Villages), salsas y especias exóticas (Vervacious), dulces tradicionales (Old Port Candy Co.) o más modernos (Dean’s Sweets) y rosquillas al estilo Maine, hechas con puré de patata (Holy Donut, aquí abajo).

Holy_Donut_Old_Port_Portland_Maine

El barrio de las artes en Portland

Subiendo varias manzanas a lo largo de la Congress Street, el barrio de las artes de Portland es otro punto clave del fenómeno del fénix: hablamos de un gran conjunto formado por el Maine College of Arts, el Museo de los Niños de Portland y el Museo de Arte de Portland, que combina obras de maestros europeos con artistas estadounidenses y de Nueva Inglaterra como Winslow Homer, Mary Cassatt, Frederik Church o Jasper Johns.

Otros museos que merece la pena visitar en esta zona son The Tate House Museum, que muestra cómo se vivía en la Nueva Inglaterra colonial, o el Maine Historical Society, así como laWadsworth Longfellow House y la casa familiar del siglo XVIII de Henry Wadsworth Longfellow, célebre poeta del siglo XIX que se hizo inmortal gracias a obras como La cabalgata de Paul Revere o La Canción de Hiawatha.

Abordando Munjoy Hill

Observatorio_Faro_Portland_Maine 280Si te diriges hacia el lado opuesto, al final de la parte noreste de la Congress Avenue, pronto llegarás al nuevo barrio prometedor y sugerente de Portland: Munjoy Hill. Esta zona tradicionalmente italiana e irlandesa se había convertido en un barrio desaliñado y poco fiable en las últimas décadas, pero ahora está siendo partícipe de su propio renacer con restaurantes de moda como The Front Room y The Blue Spoon y también gracias a boutiques y galerías como Fuller Glass, que acoge obras realizadas en cristal realmente creativas. Sin embargo, es lo que encontrarás cruzando la Congress Street desde Fuller Glass lo que hace que la visita a este barrio merezca realmente la pena: el Observatorio de Portland (arriba), un monumento histórico nacional. Se trata de una torre de 26 metros de altura que data del año 1.807 y que está abierta a visitantes, ofreciendo no sólo un excelente recorrido por la Portland marinera a través de exposiciones y visitas guiadas, sino también una majestuosa vista panorámica de la ciudad y de la bahía desde su mirador al aire libre, que tiene el privilegio de ser el punto más alto del núcleo urbano.

Alrededor de la Bahía de Portland

Regresando sobre la Commercial Street, es el momento de mirar hacia la zona marítima, y qué mejor lugar para efectuar la primera parada que el Harbor Fish Market, en Custom House Wharf (abajo). Los pescadores llegan al mercado muy temprano cada mañana y tendremos la posibilidad de vislumbrar cuidadosamente el resultado de su trabajo: aquí podrás encontrar numerosos pescados, gambas y hasta enormes tanques de langostas.

Harbor_Fish_Market_Mercado_Portland_Maine-300x225También a lo largo del paseo marítimo hay varios ferries y barcos que se adentran en Casco Bay. Aunque hay más de un centenar de islas, la más popular y poblada es Peaks Island, con alrededor de 900 habitantes durante el año pero con miles de personas cuando llega el verano: cuenta con varios hoteles, con numerosos restaurantes y con el Teatro Greenwood Garden, que ha sido reconocido incluso a nivel nacional. Hay otras islas que se reducen casi a la mínima expresión, como Hog Island, lugar donde se localiza el Fort Georges (abajo), que fue denominado por varios vecinos como ‘Fort Gorgeous‘ (juego de palabras en inglés para describirlo como ‘Fortaleza bella’); construido durante la Guerra Civil, ahora está concebido como parque público.

Aquí también podrás descubrir uno de los monumentos más emblemáticos de la bahía: el Portland Head Light, el faro más antiguo de Portland (arriba del todo), construido en 1791 y que actualmente forma parte del parque Fort Williams. Está automatizado y no se puede visitar por dentro, pero cuenta con un pequeño museo desde donde la óptica para tomar fotografías es increíble.

Fort_Gorges_Portland_Maine

Restaurantes y escena foodie en Portland

La oferta de restaurantes de Portland merece una mención especial porque ha sido este ámbito, más que cualquier otro, el que ha ubicado a la ciudad en el mapa a nivel nacional de una manera grandilocuente. No en vano, los divulgadores locales han estado vendiendo la idea de que aquí hay más restaurantes per capita que en ningún otro sitio de Estados Unidos, exceptuando quizá San Francisco. Esto puede ser cierto o no, ya que depende de diferentes variables, pero de lo que no cabe duda es de que la cocina es ahora mismo la auténtica reina en Portland, especialmente el movimiento locavore, que se basa en consumir género procedente de la zona y producido a nivel local. Entre los restaurantes más reconocidos se encuentra el decano de la gastronomía en Portland, Fore Street en el Old Port, y el más reciente Central Provisions, así como Jordan’s Farm (una granja que ofrece comida local en pabellones al aire libre), ubicada cruzando el puente en Cape Elizabeth, cerca del faro Portland Head.

Foodie_Tour_Vervacious_Portland_Maine

Una buena opción para hacerse una idea de todo esto es tomar el Maine Foodie Tour (arriba), que opera dos veces cada mañana para guiarte a través de una lista de tiendas, restaurantes y pequeñas cervecerías que se va modificando continuamente; en el que yo tomé, cinco de los seis establecimientos fueron excepcionales. También existen festivales y eventos especiales en los que se hace gala de las riquezas gastronómicas de Portland, como el Harvest on the Harbor (‘Cosecha en el Puerto’), que se celebra en el mes de octubre. Otras alternativas diferentes están disponibles durante todo el año, o casi, en forma de mercados agrícolas como el que descubrí en el parque Deering Oaks: ¡menuda maravilla los arándanos silvestres de Maine!

Excursiones desde Portland

Esta ciudad es una base magnífica para hacer excursiones que requieran un trayecto de dos o tres horas. Como mencioné previamente, la frondosidad de su naturaleza durante el otoño será algo increíble, pero hay otros puntos importantes que comienzan en el pueblo de Scarborough, a unos minutos al sur. Un buen ejemplo es el Scarborough Marsh Audubon Centre (‘Centro para la Conservación de la Naturaleza’) de esta localidad, donde disfruté de una espléndida ruta en kayak, tuve la oportunidad de avistar preciosas aves (abajo) y gocé por primera vez en mucho tiempo de un profundo y agradable silencio. Este pantano es también la desembocadura del río Nonesuch, desde donde tomé un tour por la granja acuática de Nonesuch Oyster Company guiado por Abigail Carroll, una sibarita que regresó después de doce años en París para dedicar su vida al terroir de ostras. Resulta una fabulosa experiencia ir en uno de los tours que Abigail ofrece por su granja de ostras y sus plataformas sobre el río – con bolsas flotantes y contenedores de langostas reutilizados – mientras aprendes todo sobre las ostras y la pesca sostenible, llegando incluso a degustar algún ejemplar sobre el barco. Avanzando por la carretera encontramos la playa Pine Point, una de las mejores de Maine, y también Old Orchard, otra playa de once kilómetros de longitud que incluye un parque de diversiones y un muelle repleto de todo tipo de entretenimientos.

Portland Maine

Son muchas personas las que están completamente enamoradas de Freeport, a veinte minutos en coche en dirección norte, un antiguo pueblo de pescadores que fue transformado completamente por L. L. Bean, una de las empresas más emblemáticas de Estados Unidos para el vestuario y el equipamiento recreativo en exteriores. Aparte de sus gigantescos grandes almacenes, prácticamente toda la ciudad es una aglomeración de tiendas, outlets y centros comerciales. No soy un gran aficionado a las compras, por lo que concebí Freeport como un poco impersonal, pero eso no quita que se haya convertido en una gran atracción para los turistas a los que les encanta ir de compras.

Maine_ BoothBay_Harbor_Nueva_InglaterraA una hora más al norte disfruté especialmente de la excursión a Boothbay Harbor (izquierda), uno de esos pequeños pueblos portuarios que ofrecen la típica imagen de postal que muchos tenemos cuando hacemos referencia a la costa de Maine. Es un lugar lleno de galerías, tiendas, restaurantes y alojamientos chic, donde se pueden hacer excursiones para el avistamiento de ballenas y disfrutar del acuario estatal. Se encuentra inevitablemente atestado de visitantes en la temporada alta del verano, pero aun así sigue conservando su encanto. De tamaño similar, y famoso por estar ubicada allí la residencia de la familia Bush, Kennebunkport es otro precioso imán de carácter turístico a sólo 40 minutos en coche al sur de Portland.

Si no tienes problema en viajar un poco más lejos, una buena opción para visitar la encontrarás en Camden, a poco menos de dos horas hacia el norte. Se trata de una zona para vacaciones estivales a la que acuden familias acomodadas de todo el noreste de los Estados Unidos: un enclave pintoresco e histórico (relacionado a principios del siglo XX con la poetisa Edna St. Vincent Millay), y sede también de Maine Windjammer Cruises, un trío de goletas tradicionales que ofrecen espectaculares excursiones a bordo con duración desde un fin de semana hasta cinco días (y que se convertirá en mi principal apuesta para la próxima visita a Maine).

Maine_Windjammers_Cruises_Camden

Por último, conduciendo a lo largo de la costa tanto hacia el norte como hacia el sur, Maine ofrece diversos lugares memorables para disfrutar de la naturaleza, como la isla de Georgetown o el lago Sabbathday, rincón en el que permanece la última comunidad de la secta religiosa Quaker, que fue fundada en la década de 1780: sólo tres personas de avanzada edad.

Hoteles de Portland

La costa de Maine está repleta de alojamientos que van desde encantadores bed-and-breakfast hasta cadenas internacionales de hoteles y moteles. Entre mis favoritos del centro de la ciudad se encuentra el Portland Regency Hotel & Spa, que cuenta con 95 habitaciones y que ocupa el edificio de una antigua armería de 1895. El spa aquí es una maravilla, por algo viene reflejado en el nombre. Y precisamente este año se inauguró otro excelente alojamiento, el Press Hotel, en un edificio que anteriormente fue la sede del Portland Herald Press y que en la actualidad se ha convertido en una deliciosa mezcla de nostalgia periodística y diseño moderno, incluyendo una exquisita colección de arte en sus instalaciones.

Imágenes: Jeffrey B. FerlandAlbert PegoDavid Paul Appell, José BalidoRKleineif (document.currentScript) {