¿Me pone un Jerez?

19/10/2015

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Jerez de la Frontera, muy cerca de la ciudad de Cádiz, es el municipio más poblado de la provincia. Aunque si Jerez es internacionalmente famosa no es por esa cuestión demográfica, sino por su vino homónimo. Así que, ya puestos, ¿qué tal si viajamos para que nos pongan una copa de jerez? Por supuesto que con moderación, pero con muchas ganas de pasarlo bien y con una gastronomía espectacular.

De tapas y vinos en Jerez

Cuando uno llega a Jerez de la Frontera le sorprende el ambiente rural de la ciudad. Aquí huele a aceite de oliva y a vino, el jerez, o xérez, o sherry, según la denominación de origen vinícola que ampara la crianza y comercialización de los vinos de la zona. El caballo y las carretas están bien presentes en la cultura de la ciudad. La ciudad es sede de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre, todo un espectáculo de visita imprescindible, haya copa de vino o no. Por entre las callejuelas de sus barrios históricos, el de la Merced, la Magdalena y San Juan, paseando por sus bellos palacios e iglesias siempre hay como un olor a fritura y vino que no le abandona a uno nunca. Para tapear lo mejor es la zona entre la Plaza de Plateros, la plaza Arenal y el Ayuntamiento de Jerez, con una alta densidad de terrazas. Platos y platillos típicos de la gastronomía del lugar que son una delicia y que no puedes perderte: la piparra (elaborada con ajo, tomate, atún, pimiento vede y aceite de oliva), las migas, el gazpacho o el salmorejo, las habicholillas, patatas a lo pobre, o bacalao con tomate, acompañados de una buena copa de jerez.

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Pero para degustaciones de vino lo mejor será ir a alguna de las bodegas que hay en el municipio. Son expertos en cata de vino y podrás conocer mejor los secretos de la uva (moscatel, la pedro ximénez y la variedad palomino) y delicias de la crianza de ésta denominación de origen. Bodegas en Jeréz de la Frontera como Bodegas Tradición, pequeña y artística, o la de Álvaro Domecq, Dios Baco, o, entre otras, Bodegas Emilio Hidalgo, son una buena opción para hacer algunas catas.

De forma paralela, se puede profundizar en la materia acudiendo a algún museo como El Misterio de Jerez, que pertenece a los “Museos de la Atalaya”. Un centro de interpretación de la cultura de los vinos de Jerez que nos brinda diversas perspectivas sobre éste elemento cultural tan importante en la zona.

Fotos | Andrea Moroni