Bilbao y su funicular

20/10/2015

Un saludo desde ¿Suiza? :-)

«Funi» para los amigos tiene nada más y nada menos que 100 años. Sin él nada sería lo mismo. Ni la ciudad de Bilbao tendría los mismos aires ni los bilbaínos tendrían su mismo modus operandi. Para que todos entendamos la importancia del medio de transporte más querido de esta ciudad, viajemos hasta allí y descubramos algunas de sus linduras.

Para quien no lo sepa, la orografía de Bilbao es tan compleja como excitante. Rodeada de cumbres, convierte a la urbe vasca en un sitio del que a veces hay que escapar. Esta sensación hace que de vez en cuando todos sus habitantes necesiten aire «fresco»: se suben al funi y en tres minutos y medio llegan al Monte Archanda. Este es uno de esos lugares que la naturaleza les ha regalado. Lejos del mundanal ruido, casi tocando el cielo, y con unas vistas estupendas y, en cierto modo, desintoxicantes.

Sin embargo, no todo es naturaleza, no todo es desconectar de la ciudad. Las funciones de este valioso funicular van mucho más allá. Y es que, la zona del Monte Archanda es un espacio perfecto para aparcar. Tanto así que no es raro que más de uno suba en coche hasta allí, lo aparque y luego baje al centro de la ciudad en funi para hacer sus compras. Si a todo esto unimos el hecho de que el diseño que presenta es energéticamente sostenible, hacen que sea redondo.

Los días laborables, el funicular se pone en marcha -a una velocidad de 18 km/h- a las 7 de la mañana. Desde esa hora y hasta las 10 de la noche hay viajes de ida y de vuelta cada 15 minutos. Esto se traduce en unos 700.000 pasajeros al año que utilizan este medio de transporte. Cifra la mar de significativa. Y cifra que confirma el éxito de este proyecto iniciado en 1915 por un grupo de empresarios locales: buscaban esparcirse por lo alto de la ciudad y lo consiguieron. Con un excelente medio de transporte y con una zona de relax que entre otras cosas incluía el Txakoli -un restaurante que a la fecha sigue funcionando-.

Supongo que tras leer esto, la subida al funi será una de esas cosas que no dejaréis de hacer en vuestra próxima visita a Bilbao.

Foto | Julen Landa