Donde comenzó Bogotá

19/11/2015

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Bogotá es la capital de Colombia, una ciudad vibrante, moderna, en la que siempre parece que está ocurriendo algo nuevo. Sus calles están llenas de graffitis de todo tipo, hay jóvenes que montan sus bicicletas de último diseño, barbas hípster y tatuajes, librerías de calidad, cafeterías, restaurantes, pastelerías. Cuando uno pasea por Bogotá tiene la impresión de que la ciudad no para de cambiar, de moverse, de buscar y buscarse. Pareciera una ciudad que olvida, que no tiene pasado en la búsqueda de su modernidad. Pero no es así. Bogotá cuida de La Candelaria, el municipio que constituye su centro histórico, allí donde comenzó Bogotá.

Bogotá, oficialmente, Bogotá Distrito Capital, fue fundada en 1538 por Gonzalo Jiménez de Quesada. Dicen que el conquistador escogió un lugar ubicado en la actual Plaza del Chorro de Quevedo para la construcción de doce chozas y una capilla. Ese fue el comienzo de la ciudad, y no, como podría parecernos, la Plaza Bolívar, que llegaría poco después. Hoy en la pequeña plazoleta aún se puede sentir el momento fundacional. Podemos decir que son pocas las ciudades que mantienen localizado exactamente el lugar donde se originaron, Bogotá es una de ellas.

La mayor parte de los edificios que encontramos en La Candelaria son construcciones de tipo colonial y republicano que forman parte del Patrimonio Histórico. Los diferentes barrios que forman La Candelaria concentran gran parte de la actividad cultural de la ciudad, y, también, del poder de la capital, con el Congreso de la República o la Casa del 20 de Julio desde la que se escuchó el grito de la Independencia del país.

Una ruta por La Candelaria nos llevará a pasear por calles históricas de ambiente creativo y llenas de lugares de interés, salas de teatro y cafeterías donde se cuida el detalle. Todo paseo por esta zona de Bogotá debe comenzar en la Plaza del Chorro de Quevedo y su entorno de calles empedradas que evocan tiempos de la colonia con sus casas y tejados de barro. La Capilla de San Miguel del Príncipe, donde se ofició la primera de las misas de lo que actualmente es Bogotá. En la Carrera cuatro encontramos la Iglesia de la Candelaria, conjunto conventual que se salvó de las demoliciones que se realizaron en el siglo XX en la ciudad.

Imprescindible pasarse por la Manzana Cultural Banco de la República, en la Calle Once. Son 45.000 metros cuadrados dedicados a la cultura donde encontraremos el Museo Botero, con parte de la colección del maestro que no se encuentra en Medellín y una exposición permanente de arte moderno bien surtida.

Caminamos hasta la Plaza Bolívar, epicentro del poder colombiano con los edificios del Palacio de Justicia, el Capitolio Nacional, el Palacio Arzobispal, la Alcaldía. Siempre animada con sus vendedores de comida para palomas y los fotógrafos callejeros que te ofrecerán una fotografía instantánea con la escultura de Simón Bolívar. La Catedral Primada y la Casa de la Independencia están anexas a la Plaza Bolívar. Y, sin duda, un imprescindible bien dulce: Comer un chocolate caliente con queso y almojábanas en La Puerta Falsa.}