El cine, Truman y Madrid

19/01/2016

Madrid, destino de cine

Truman (2015), la colección de fotogramas en la que Javier Cámara y Ricardo Darín devoran la pantalla hasta romperla en magistrales pedazos interpretativos, es una película sincera y llena de emociones. No es de extrañar pues que Madrid, dotada de los mismos atributos, fuera el lugar del mundo escogido por su director, Cesc Gay, para arropar a esta historia que a veces pica y que en ocasiones, sabe bien.

Madrid acapara mucha de las localizaciones madrileñas de Truman, una de las películas revelación del año: el teatro donde actúa uno de los protagonistas, el barrio donde viven el personaje de Ricardo Darín y su perro Truman, las zonas de vida nocturna de la capital y la selección de aquellos restaurantes de Madrid en los que el duelo de actores, entre bocado y bocado, pincela sus vidas.

El centro neurálgico de la película Truman, un amistoso paseo por la más cruda vida y la más desnuda de las muertes, es el muy madrileño barrio de Las Salesas, de vecinos ilustres llamados Chueca y Recoletos. Como las etiquetas parecen encantar a todos, la zona gira ya la cabeza cuando la llaman nuevo Soho de la capital.

Al barrio le desmerecen las comparaciones. Debe su nombre al antiguo Convento de las Salesas Reales, situado en la plaza homónima (donde se sucedieron muchos momentos de rodaje de la película). El arquitecto francés François Carlier se encargó de dotar al edificio de una gran elegancia (la escalinata de acceso a la fachada principal de la iglesia es sencillamente impresionante). En la actualidad, se sigue manteniendo su uso religioso como parroquia de Santa Bárbara, mientras que el palacio y el convento han sido tomados por el Tribunal Supremo.

Las calles de Barquillo, Fernando VI, la plaza de Santa Bárbara y la calle Génova delimitan su contorno y dibujan una zona de absoluto encanto, bohemia, estilo y seducción. Por eso, es natural que el director Cesc Gay eligiera el barrio de Las Salesas como telón de fondo y decorado real de su Truman, su “road movie” callejera, una cinta profunda que es un himno a la amistad.

El piso donde Truman pasa las noches soñando con el cielo canino no existe, o sí, pero solo en la ficción. Es un montaje en la calle Fernando VI, frente a un edificio maravilloso: la llamativa sede de la SGAE. Palacio Longoria es el nombre de tan original y genial joya modernista del siglo XX, uno de los pocos de su estilo con los que cuenta Madrid. No es obra de Gaudí, aunque bien podría serlo… La construcción está coronada por una impresionante cúpula de hierro y vidrio, que merece ser contemplada de cerca. Para ello, la sede de la SGAE (o casa Longoria) abre sus partes de lunes a viernes, permitiendo que sus rincones puedan recorrerse gratis en alguna de las visitas guiadas que se organizan, (previa reserva al 91 349 95 50). Metros Alonso Martínez, Bilbao o Tribunal).

Esos cafés, bares y restaurantes tan Truman

Otro lugar de rodaje de Truman es el estrella Michelin DSTAgE (basta mover el ratón por su web para adivinar que el sitio desborda creatividad). Un restaurante que sirve experiencias culinarias en el número 8 de la calle Regueros, en pleno centro de Madrid. Un espacio con un valor añadido: se organizan interesantes talleres de cocina (para niños y adultos), así como de coctelería. ¿Quién dijo miedo? Con Diego Guerrero a los fogones, la vivencia gastronómica de alto nivel queda asegurada a todo riesgo.

¿Y qué decir de el café Gijón? Este punto de encuentro de lo más granado del panorama literario, que vive y colea desde 1888, es otro de los lugares icónicos de cualquier recorrido por Las Salesas que se precie de serlo (Paseo de Recoletos, 2).

El pub irlandés Finnegans (Pza. de Las Salesas, 9) se convirtió en centro de operaciones de los que trabajaban en la película Truman. Director, actores y equipo montaron aquí uno de sus campamentos base, compartiendo comidas, cenas, cafés y momentos sociales. En la cinta, los protagonistas –acompañados por la prima de Darín, la siempre interesante actriz Dolores Fonzi- se sumergen en este bar de Madrid y nadan por una noche de diversión y copas, de exaltación de la amistad, dentro de esta historia de sabor agridulce.

“No tengo dudas de que Truman es la película que cualquier actor quisiera hacer”, dijo Ricardo Darín. ¿Quién duda que Madrid es la ciudad que cualquier viajero querría pisar? ¿Acaso alguien cuestiona el interés turístico del barrio de Las Salesas? La película invita a andar por la capital, a recrear el recorrido físico y emocional de los actores de tan sublime cinta y tan gloriosa ciudad.

Foto: Игорь М

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