Patinaje urbano en Copenhague

26/12/2016

Copenhagen Open - Ollie high now

¿Qué tienen en común Barcelona y Copenhague? Varios aspectos. Aunque el que más nos interesa hoy es el que atañe al patinaje. Ambas ciudades muestran cierta afinidad por el deporte que practican los asiduos al monopatín y esa afinidad les ha llevado a rivalizar. ¿Rivalizar? Sí, las dos compiten entre sí por ser el destino favorito de esos asiduos patinadores. No obstante, debemos reconocerlo, parece que en los últimos tiempos Copenhague le lleva la delantera a Barcelona en estos menesteres… ¿Por qué?

Años atrás, las calles de adoquines de la capital danesa no propiciaban en absoluto la práctica callejera de este deporte. Sin embargo, ya lo dice el dicho, «renovarse o morir», y el asunto fue evolucionando hasta tal punto que ahora lo que sucede es precisamente todo lo contrario: el patinaje y el monopatín son tan queridos como admirados.

¿A qué se debe esta evolución? ¿Por qué la filosofía de la ciudad ha experimentado dicho cambio? Básicamente, debido a la política progresista que ya reina desde hace unos años en Copenhague. Simon Strange, el portavoz de Cultura y Ocio del Ayuntamiento vislumbró algo: el patinaje y los chicos del monopatín bien podrían ser una de las grandes señas de identidad de la ciudad. Y así, desde 2008 se propuso conseguir esto. Y parece que lo ha conseguido. Actualmente, uno ya no puede imaginarse esta ciudad sin monopatines.

Son muchas las muestras de apoyo incondicional que desde entonces este deporte recibe. Este apoyo se pone de manifiesto con iniciativas como renovar anualmente su mayor pista cubierta -el skateboarding es un deporte en continúo cambio, siempre surgen nuevas prácticas y trucos- , o celebrar una competición mundial cada año, o hacer la vista gorda cuando en espacios públicos no diseñados especialmente para los patinadores los ven practicando con el monopatín, o crear pistas cubiertas nuevas ya que, pese a todo, el clima de la ciudad no es ideal para esta práctica al aire libre, o habilitar constantemente lugares en las calles propicios para esta práctica…

Porque a fin de cuentas, para que algo se convierta en seña de identidad de una ciudad, ha de ser constantemente promovido y que tenga mucha visualización pública. No hay mejor trampolín para ello que los espacios de la propia ciudad. Además, esto es sin duda alguna un aspecto que sí o sí le da vida y ajetreo a Copenhague. Y eso normalmente gusta, y eso atrae más visitantes, incluso, puede que atraiga más habitantes. Y eso, es muy positivo. Copenhague es una de las ciudades más avanzadas del mundo y con una mejor calidad de vida. ¿Tendrá algo qué ver esta seña de identidad? ¡Apostamos a qué sí!

Foto | Thomas Rousing

 

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