Chic Milán de día y chic Milán de noche

09/02/2017

Italy Milan

Mamma mia! ¡Pero qué tendrá Milán que engatusa a todo aquel que lo visita! ¡Y a todo aquel qué lo vive! ¿Serán sus monumentos? ¿Serán sus helados? ¿Será ese no sé qué, qué sé yo chic a lo italiano? Pues, por si el asunto va por ahí, hoy recorremos junto a vosotros algunos lugares chic de la ciudad. Una ruta de día y de noche que puede daros ideas una vez en Milán.

Comenzamos ruta y jornada en un encantador local: Moleskine Café. ¿Quién no conoce esta inspiradora marca? Igual de inspirador es este café homenaje localizado en Corso Garibaldi número 65. Una idea versionada de los típicos cafés literarios, en donde priman los espacios abiertos, pero acogedores, perfectos para dar rienda suelta a la creatividad, tanto personal como profesional. Comienza el día con aromas de desayunos saludables y prepárate para una visita de altura.

Y es que nada mejor para continuar ruta que subiendo a la Torre Breda. 117 metros fechados en 1954 que conseguirán darte unas vistas del skyline milanés alucinantes. Abierta desde las 9 am no descansa hasta las 19 pm. Si te animas a marchar, deberás pagar 9 euros y subir 500 escalones. Si te animas a utilizar el ascensor, deberás simplemente pagar 13 euros. Te decantes por el plan A, te decantes por el plan B… el siguiente paso es aún más cultural, mira, mira…

¡Oh, Leonardo! No nos podíamos perder tu mesa puesta. 13 comensales en una de las que siempre serán las grandes obras maestras de todos los tiempos. Contemplar La Última Cena debería ser una visita obligada aquí. Hasta la Iglesia Santa Maria delle Grazie nos movemos. Eso sí, previa reserva. Tenedlo muy en cuenta, porque si no, os quedaréis sin poder ver esta obra. En vivaticket.it se realizan las reservas para acceder. Y para que os hagáis una idea de como anda el asunto, las reservas se suelen realizar hasta con cuatro meses de antelación.

Y así nos hemos fulminado la mañana. Una pausa para comer será muy bienvenida, y más si la hacemos en un local típico y afable, chic también si cabe, con buena comida italiana, of course. La Trattoria La Madonnina es un local de comida casera en donde cada día se sirven entre 70 y 80 milanesas. Sobra pues decir cuál es la especialidad de la casa. Milanesas finas, con un pequeño hueso y un rebozado exquisito hacen las delicias de cualquier paladar. ¡Ni se te ocurra pedir ketchup! ¡Te mirarán mal! Y acabarás con la esencia de su sabor.

Listos para proseguir ruta nos dirigimos hacia una de las zonas más famosas, glamourosas, y chic, ¡por supuesto!, de la ciudad: la zona que alberga el Cuadrilátero de la Moda y la Galería Vittorio Emanuele II. Aquí os espera un rato de compras o, al menos, de escaparates. Os guste este mundillo o no, tengáis en mente comprar o no, estar en Milán y no deambular por la zona sería pecado. Además, si a media tarde os apetece algo dulce acercaros hasta la legendaria pastelería Cova, sus panettones son un escándalo mundialmente reconocido.

¿Cómo vamos? ¿Cansados? Si aún tenéis fuerzas podemos culminar la tarde en el Teatro alla Scala, la ópera más famosa del mundo siempre se trae entre manos algo interesante que ofrecer. Probad a planificarlo con tiempo y saldréis ganando.

El día llega casi a su fin. Podemos culminarlo con una parada estratégica para catar el nocturno aperitivo italiano: una consumición y a cambio una barra libre de ensaladas, pizzas o encurtidos. La Drogheria Milanese es una buena opción. Además, si cambiáis de idea y preferís pedir a la carta, la suya es de diez.

¿Qué? ¿Nos retiramos ya? Bueno, no sin antes pasarnos por Surfer’s Den, una coctelería de referencia en la noche milanesa. Aires tan chic como surferos para un local la mar de curioso.

Foto | Daniel Enchev