Camelias en Japón

13/02/2017

Camelias efímeras

¿Qué tienen en común Izu ŌshimaToshima? Pues unas cuantas cosas. Veamos. Ambas son localizaciones de Japón. Ambas son islas de la Península de Izu con vistas al Océano Pacífico. Y ambas sienten una auténtica y profunda devoción por unas flores: ¡las camelias!

Izu Ōshima es la mayor de las islas de Izu. Se puede acceder a ella de tres maneras: bien en ferry de alta velocidad desde el embarcadero de Takeshiba de Tokio (2 horas de viaje), bien en ferry normal (8 horas de viaje en servicio nocturno) también desde el embarcadero de Takeshiba o bien en avioneta desde el aeropuerto de Haneda o desde el aeropuerto de  Chōfu (en ambos casos el viaje dura una media hora aproximadamente). Esta volcánica isla está catalogada como un geoparque, siendo el Monte Mihara su mayor atractivo. Sus playas o sus aguas termales de origen volcánico tampoco tienen desperdicio. Sus camelias y su homenaje en forma de festival anual la han catapultado a la fama definitiva. Cada año entre enero y marzo se celebra el Festival de la Camelia. Este año se dio el pistoletazo de salida el pasado 29 de enero y se dará el pistoletazo de llegada el próximo 26 de marzo. Durante este intervalo de tiempo no es raro ver a lugareñas ataviadas con el traje típico de la zona, eventos relacionados por toda la isla (concursos, desfiles, mercadillos…), en especial en la Plaza de las Camelias, en la zona del Monte Mihara, en el parque Ōshima y en el puerto de Motomachi, y camelias a diestro y siniestro. Y no penséis que camelias al uso, no. La variedad de camelias con la que te encuentras es tan desorbitada como original, parece incluso increíble que puedan existir algunas especies tan raras de esta flor.

Toshima está situada al este de Izú. Su extensión de cuatro kilómetros cuadrados cuenta con unos 300 habitantes permanentes y oficiales. Aunque Izu Ōshima ha sido catapultada a la fama por su Festival de la Camelia, podríamos atrevernos a decir que en realidad la isla por excelencia de esta flor es Toshima. Y es que, que el 80% de su extensión esté cubierta por bosques inundados de camelias, no es cualquier cosa. Para ver estos bosques en acción y llenos de camelias florecientes, los meses ideales de visita a la isla son entre noviembre y marzo. Además, es la época perfecta para ver una especie de lirio gigante único en el mundo.

Si Izu Ōshima estaba catalogada como un geoparque, Toshima tampoco se queda atrás, puesto que forma parte del Parque Nacional de Fuji-Hakone-Izu. Son igual de espectaculares en esa época sus noches estrelladas, un auténtico planetario natural con el que muchos se quedarán sin sentido. La mejor opción para llegar a este paraíso sería en ferry, en un trayecto de dos horas cuarenta y cinco minutos, también desde el embarcadero de Takeshiba de Tokio.

¿Nos vamos «de camelias» por Japón? ¿Quién se apunta? 🙂

Foto | juantiagues