Río de Janeiro, rápida y furiosa

25/05/2017

Películas rodadas en Río de Janeiro

Aunque pasado son la Copa Mundial de Futbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, a Río de Janeiro siempre le quedará la magia del cine. Urbe osada como pocas, provocadora e irresistible, goza de esa capacidad innata para remover nuestras emociones. Por eso, por su poderío, levantemos la copa y brindemos por el Río que ha aparecido en tantas, tantas películas (‘Ciudad de Dios’ es una misión cumplida).

Empecemos con Fast & Furious 5 (Justin Lin, 2011), cinta cuya acción transcurre en Brasil. Y es que, a la hora de destacar algunas de las películas rodadas en “Río de enero”, la cosa va a ir de taquillazos, ¡por algo estamos ante una ciudad contundente!

Al director Justin Lin le pareció importante rodar ciertas escenas en las calles de Río de Janeiro porque “la forma en que el sol cae entre los edificios y la textura de la ciudad son cosas que no pueden reproducirse.” Así, se grabaron tomas de los lugares más emblemáticos de la ciudad, como el Pan de Azúcar, el Fuerte de Copacabana, la playa de Ipanema, la favela Santa Marta y el famoso Cristo, símbolo indiscutible de Río de Janeiro. También filmaron a Tyrese Gibson -Roman en la película- llegando al aeropuerto internacional de Galeão, el más importante de la ciudad. Los actores y el equipo por poco no consiguen hacer su trabajo, ya que la gente, en cuanto supo del rodaje, no dudó en acudir en masa al lugar.

¿Y qué decir de las trepidantes persecuciones en coche, tan del estilo de la saga? Éstas nos llevan hasta la avenida Francisco Bicalho, cercana al centro y estratégica para la ciudad. Por el contrario, la escena final, en la que todos los personajes andan juntos por la arena, nos conduce hasta un entorno más relajante: la playa de Copacabana.

Hulk (Ang Lee, 2003)

Entre blockbusters sigue el juego. Es el turno de Hulk, cuyo equipo de rodaje también puso rumbo a Río de Janeiro para que la película cobrara vida; como muestra, las escenas filmadas en Favela da Rocinha y Favela Tavares. La primera es la más grande de Río de Janeiro, aseveración que impone. Aunque puede (y para muchos, debe) visitarse, tal incursión no está exenta de polémica.

Para afrontarla con seguridad y respeto, recurriremos a alguna de las empresas locales –un ejemplo es Favela Tour– que organizan rutas guiadas a estos barrios, que son reflejo de un buen bocado de la realidad de la ciudad. Durante el recorrido, a momentos, a bien seguro que el nivel de desarrollo de la favela nos sorprenderá, nos ayudará a desmitificarla. Además, las impresionantes vistas sobre los principales atractivos turísticos de la ciudad no nos dejarán impasibles; se tratará, para muchos, de una experiencia única.

A pesar de que la lista de películas rodadas en Río de Janeiro suma y sigue, aquí nos plantamos. Lo hacemos para poder recomendar un par de lugares de cine de la tierra de los cariocas, rincones que rizarán el rizo y convertirán nuestro viaje en un ejercicio más feliz.

Restaurante: Cine Botequim. Conselheiro Saraíva, 39 – Centro.

Local casual con tintes bohemios y decorado con elementos del séptimo arte. En la mesa, comida brasileña buena y sencilla. La única pega de este lugar de reunión y charlas de directores, productores, guionistas y estudiantes de cine es que sólo abre entre semana.

Bar: The Maze. Rua Tavares Bastos, 414 – Favela Tavares Bastos.

Este lugar es el fruto de una historia maravillosa, la de un inglés –Bob- que llegó a la favela Tavares Bastos, tonteó con ella y acabó convirtiéndola en su hogar y modo de vida. Fruto de ese amor nació una posada de original arquitectura: The Maze. En ella, el artista Bob y su equipo cocinan sesiones de jazz y exposiciones de arte, además de un curry para chuparse los dedos. Las vistas sobre la bahía y el Pan de Azúcar desde lo alto de la Rua Tavares Bastos son de cine.

Río de Janeiro es una ciudad disfrutona, fiel reflejo de un país que siempre le regala al mal tiempo una buena cara. Fenómeno de masas o no, este rincón de Brasil es un lugar de cine que invita a brindar y a volar, así que… ¡por nuestro próximo viaje a Río de Janeiro!

Foto: Marinelson Almeida