De Lisboa a Cabo da Roca: así se escriben los cuentos

03/11/2017

Arcada Quinta da Regaleira Portugal Tsezarina Shutterstock

Existe una ruta de cuento de hadas, castillos, palacios y caserones que miran al mar. De vistas que evocan memorias antiguas y épocas pasadas donde el tiempo y el mundo giraban a otra velocidad. De escapadas de reyes y de ricos en busca de paisajes estivales. Esta ruta comienza en Lisboa y nos lleva a través de Estoril, Cascais y Sintra. ¿La descubrimos juntos?

Lisboa bien merece una parada larga y tranquila, pero una vez descubiertos los secretos de esta ciudad de azulejos, cuestas y tranvía, no hay mejor plan que descubrir sus alrededores.

¿Primera parada? Estoril, claro está. Llegamos rápido, son apenas 25 kilómetros desde Lisboa. Después de recorrer una carretera que bordea la costa y que nos permite descubrir algunas de sus playas, como la de Carcavelos, este precioso pueblo costero nos acoge con los brazos abiertos. Estoril es famoso por su casino, centro de reunión de espías y reyes de otra época, en el que alguna vez se tejieron leyendas de espionaje, conspiraciones e intrigas políticas. No podemos irnos sin bajar a la famosa playa de Tamariz, frente al casino y a los pies del chalet Barros, estampa idilíca y típica del lugar.

Seguimos nuestra ruta desde Lisboa y llegamos a Cascais, encantadora localidad pesquera a la que se puede llegar caminando desde Estoril a través de un encantador paseo marítimo. Cascais pasó, en la década de los 30, de ser un pueblo de pescadores a un lugar de segundas residencias y casas de veraneo de las clases altas; y no es para menos, destila glamour. Ese glamour antiguo del que ya apenas se encuentra, de caserones mirando al mar y de familias aristocráticas que buscaban mar y tranquilidad. Además de su puerto deportivo y sus calles repletas de tiendas de lujo, todavía se puede sentir el encanto de los rincones paseando por su ciudadela de calles empedradas y sinuosas.

Sintra Quinta da Regaleira Portugal Arako Space Shutterstock

Y sí, llegó la hora de los cuentos de hadas y castillos: estamos en Sintra. Esta pintoresca ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es escenario real de palacios, hermosos jardines y  antiguas leyendas. Enclavada en mitad de un parque natural, ofrece a los viajeros distintas visitas inolvidables como el Palacio nacional de Sintra, reconocible por su enormes chimeneas cónicas blancas, o el Palacio da Pena, de arquitectura ecléctica única en el mundo. Eso sí, si tuviera que elegir un lugar, sin duda sería la Quinta da Regaleira (arriba): una visita mágica e imprescindible, un espacio que donde se esconden historia, secretos y misterios. Sorprende por su túneles secretos, sus cascadas escondidas y sus bellísimas fuentes. Ah, y se puede jugar a princesas encerradas en torreones, a príncipes luchando por el amor de éstas y a caballeros sentados sobre mesas redondas. ¿Lo mejor? Ir sin saber hacia dónde te llevan y, una vez dentro, simplemente dejarte sorprender.

Acabamos la ruta con una esquina del mundo y una parada para los amantes de la naturaleza: Cabo da roca. Se trata del punto más occidental de la Europa continental, un acantilado a 140 metros de altura que ofrece una vista única y privilegiada de la costa portuguesa y de la fuerza del mar Atlántico. Sin duda, el final perfecto para una ruta especial y que seguro dejará en tu memoria sabores y olores de otro tiempo.

Imágenes | TsezarinaArako Space.