Callejeando por Burdeos

09/01/2018

Hay viajes que requieren de grandes planes y grandes equipajes, pero otros únicamente una pequeña maleta y ganas de caminar. Viajar a Burdeos es permitirse el lujo de cerrar los ojos y simplemente dejarse llevar por la ciudad, un destino ideal para los amantes del callejeo y las escapadas de última hora. ¿Te apuntas?

Patrimonio Mundial de la Unesco desde 2007, Burdeos es una ciudad renovada que ha sabido mantener intacta su estructura de ciudad del siglo XVIII y que permite a sus visitantes callejear sin fin. Te proponemos comenzar a descubrir sus secretos cruzando Le pont de Pierre (Puente de Piedra), el lugar perfecto para para saborear una vista panorámica del perfil del casco vieja.

Siguiendo la senda del Garona, caminamos hacia el norte para encontrarnos con la Puerta de Cailha, un vestigio de las antiguas murallas que nos recuerda la estampa de un pequeño castillo medieval. El río sigue guiando nuestros pasos hasta sorprendernos con un gigantesco Espejo de agua y saber, así, que estamos en la Plaza de la Bolsa: la sencilla idea de extender dos centímetros de agua sobre una inmensa placa de granito hace que, en función de la hora, el tiempo o el color del cielo, el foro nos regale un espectáculo diferente cada día. Un consejo: no olvides tu cámara, querrás retratar cada esquina del lugar.

Y llegamos a la Explanade des Quinconces, con el histórico Monumento a los Girondinos al fondo, quien se abre ante nosotros: estamos ante la plaza más grande de Europa y ante uno de los símbolos de la revolución francesa. Lugar de paseo  y de recreo para los burdigalenses. por ser el centro de ubicación de atracciones y ferias, es además un espacio con historia.

Dejando el río atrás, nos adentramos en el barrio de Saint Pierre para conocer la famosa Plaza de la Comedia, un rincón lleno vida, especialmente en fines de semana, y que acoge el Gran Teatro de Burdeos: hablamos de la obra maestra de Victor Louis, una de las salas de espectáculos más bellas del mundo. Data del sigo XVIII, y desde entonces sigue superando con creces los sueños de sus visitantes.

¿Una última parada? Sí, visitemos la Catedral de Burdeos. Para llegar hasta ella debemos cruzar la conocida y bulliciosa calle Saint Catherine, por la que surgirán decenas de paradas para ver los comercios, tomar un café o deleitarte con un típico cannelé, bizcocho cilíndro de bordes estriados típico de esta ciudad. La Catedral de San Andrés no deja lugar a dudas, con su fachada neogótica y su característica torre Pey Berland , que te dará la bienvenida.

A estas alturas del paseo quizás hayas dejado de seguir nuestra ruta y simplemente te hayas dejado embaucar por la belleza de esta ciudad. Ya te lo dijimos, no hace falta planificar, sólo admirarla y callejear. Continúa, ¡Burdeos es toda tuya!

Fotos | roks0n; Nora Zubia