Melena al viento en San Diego

01/03/2018

Puesta de solRelax, ¡estás en California! Cálzate las sandalias, ponte ropa ligera, olvídate del protocolo. Trata a San Diego de tú a tú, y atrévete a imaginarla con la mirada de alguien local. Inspírate hasta crear tu bolsa de experiencias y llénala de planes y metas, de aquellas cosas que los habitantes de la urbe de la eterna primavera acostumbran a hacer. Danos la mano y déjate llevar por los consejos de quien reside allí, solo así podrás gozar de San Diego y de su estilo de vida, de su buena onda.

Entonces, ¿por qué San Diego? Separadas por 338 kilómetros, este rincón del Pacífico debería ser la extensión natural y aconsejable de todo viaje a Los Ángeles. San Diego, el deseado sur, es el complemento ideal a unas vacaciones típicamente californianas.

Llegados a este punto, tu amigo lugareño pondría los puntos sobre las íes y te daría toda una serie de generosos consejos: te diría que allá donde fueres, en este caso San Diego, no dejaras de degustar un copioso brunch o una tarta extraordinaria en alguno de los locales y cafés de Union Street o Fifth Avenue; o de acercarte hasta Sunset Cliffs Natural Park para contemplar una puesta de sol de infarto; o de vivir (y catar) el fenómeno de las cervecerías artesanas de la ciudad, en las que además se cena de escándalo.

Pero más allá de la lista de cosas que no te puedes perder en San Diego, cualquier colega local que te quisiera bien te llevaría de ruta por los alrededores de la ciudad, sinónimo de acantilados, luz y playa, ¡mucha playa! Al respecto, no sería la primera vez que desde esta página te abriéramos boca a zonas como Black’s Beach, Del Mar, Oceanside, Coronado o la mismísima La Jol, que sí, que está muy bien, y que además es bonita y acomodada; sin embargo, la idea ahora es dejarla atrás y seguir ruta, ya sea en coche o en transporte público. En ambos casos, el secreto es armarse de paciencia para avanzar por la espesura del tráfico, que a momentos cuesta.

Volar a San Diego

El plan para todos es pasar la tarde en la población costera de Encinitas: allí te encontrarás a cuarenta kilómetros de San Diego, en una ciudad alegre, colorida y surfera donde el culto al cuerpo se respira y California se siente más que nunca. Mientras se pasea por su calle principal, la emoción es felicidad, bienestar; podrás entrar en alguno de sus equipadísimos supermercados orgánicos, hacerte con algo de picar o algún refresco, y acercarte a conocer la playa de Encinitas, que regala estampas alucinantes.

San Diego

Verás que en Encinitas el buen ambiente parece ser un fenómeno generalizado. La zona te atrapará y acabarás necesitando cenar en alguno de sus restaurantes, todos de lo más recomendables; de atmósfera informal y abiertos al agradable tiempo de la calle, en estos locales la cosa va de gente guapa, cervezas ricas y porciones generosas. No dejes de pedir los flatbreads, ¡están para chuparse los dedos!

¿Sabes lo que es el small talk? Pues prepárate para conocer gente y practicar lo que viene siendo la charla intrascendente. Y es que otro secreto de San Diego, y en general de California, es que la gente, tanto en la calle como en espacios públicos, acaba entablando conversación contigo, parloteando sin más. Y así, entre efímeros intercambios de frases y experiencias, se acaba haciendo amigos accidentales durante el viaje, además de pasándolo bomba. ¡Una gozada!

El silogismo está servido. Si lo enriquecedor de un viaje es captar y poder practicar la manera de entender la vida del destino, aunque sea por unos días, y los sandieguinos tienen una visión muy particular del mundo, entonces solo hay que volar con Iberia a Los Ángeles para viajar con fundamento. Tiéndele la mano a su vecina del sur, a la mejor ciudad de Estados Unidos, como también se la conoce, y no te arrepentirás.

Imágenes | Marita Acosta

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