Vacaciones en Roma con Caravaggio

17/05/2019

Roma

Si mi último viaje a Roma fuera una pizza, entre sus ingredientes destacarían los dos que siguen: un buen alojamiento en el Trastevere y una ruta por iglesias tras la pista de nombres como Caravaggio o Rubens. Las iglesias en Roma contienen mucho arte gratis, y con cerca de mil repartidas por la ciudad, ¿quién se aburre? Por todo esto y por tanto más, Roma es esa ciudad que no me canso de revisitar. Nunca.

Caravaggio en las iglesias de Roma 

En Roma, a poca distancia la una de la otra, se encuentran la Iglesia de San Luis de los Franceses y la Basílica de Santa María del Popolo, lugares que marcaron mi itinerario para contemplar gratis algunas de las obras más especiales y accesibles de uno de los grandes de la historia del arte: Michelangelo Merisi, más conocido por Caravaggio, ambas son paradas obligadas en Roma, os explico por qué. 

Iberia

En general, las obras de Caravaggio en las iglesias de Roma son una colección de anécdotas, que incluyen versiones rechazadas, desapariciones, destrucción y saltos a la fama del artista. Fue en la Iglesia de San Luis de los Franceses, en Piazza di S. Luigi de’ Francesi, donde Caravaggio horneó su Tríptico de San Mateo. Como amante de tan maravilloso pintor, poder contemplar gratis y de cerca estas obras, además en este precioso rincón a espaldas de la Piazza Navona, es para mí un presente de un valor incalculable. La iglesia en sí no pasa precisamente desapercibida, con su exterior imponente, aunque la auténtica emoción llega al contemplar esos cuadros, entrando a la izquierda y cerca del altar. La vocación de San Mateo pone los pelos de punta, doy fe de ello.

La capilla Contarelli contiene tres cuadros de Caravaggio realizados entre 1599 y 1600 que recogen diferentes episodios de la vida de San Mateo. Recomiendo prestar atención a las infografías, muy explicativas, que ayudan a entender mejor las obras. Más allá de estos cuadros, confieso que también se me fue la vista tanto hacia los frescos del techo como hacia el órgano, dos maravillas.

En cuanto a La Conversión de San Pablo y La Crucifixión de San Pedro pueden degustarse en la Basílica de Santa María del Popolo. Mi historia con este lugar es una de resistencia, pues había intentado visitarla con anterioridad pero la había encontrado cerrada. A la segunda fue la vencida.

Caravaggio en Roma

Escondida en un rincón de la Plaza del Popolo, una tanto ennegrecida externamente y sin aparente mayor atractivo, el interior de esta construcción esconde dos joyas. La gente se agolpa curiosa ante La conversión de San Pablo y la Crucifixión de San Pedro, grandes obras maestras del artista. Al verlas, yo misma me quedé embelesada durante minutos infinitos, transportada por la luz, las expresiones de los personajes y la fuerza de las escenas retratadas.

Un guiño a Miguel Ángel y a Rubens 

Siempre hay tiempo para ellos, ¿verdad?

Durante el viaje a Roma, mi cita gratuita con Miguel Ángel fue un intento de visita antes de comer, pero resultó ser el postre. En la Basílica de San Pietro in Vincoli se encuentra el mausoleo del papa Julio II, con la famosa escultura del Moisés. Como llegué y estaba cerrada (mi sino en Roma), opté por esperar en la terraza de una trattoria cercana, al buen tiempo. Degustando unos ñoquis caseros y con el Coliseo a la vuelta de la esquina, pensé: «¿qué más se le puede pedir a la vida?»

Viaje a Roma

Atención también a la Chiesa Nuova, nombre con el que se conoce a Santa Maria in Vallicella. En el corazón del centro histórico de Roma, su altar mayor alberga La Virgen de la Vallicella. En cualquier caso, y sin ánimo de despreciar al aclamado pintor barroco, he de confesar que mi atención quedó dividida entre la popular pintura de Rubens y los increíbles frescos del ábside y de la cúpula, obras de Pietro da Cortona. ¡Exuberantes!

En definitiva, Roma es pura historia del arte e iglesias que te lo ponen a mano totalmente gratis. Como la pizza, la capital de Italia se degusta mejor si se comparte, solo así se saborea del todo. Iberia pone los ingredientes, ¿quién se anima a reservar?

Fotos: Josep Enric, Frederic Fenyvessy,  Roberto Taddeolucky-photographer Marita Acosta