Duelo de titanes en San Sebastián

27/08/2020

San Sebastián nos tiene locos perdidos. No es de extrañar: sentenciar que es una de las ciudades más bonitas del mundo no es descabellado. Pero no nos quedemos solo con su bella e infinita estética. Desgranemos más. Y reconozcamos que es la ciudad del Yin y Yang. Conservadora a la vez que moderna. Sofisticada a la vez que accesible. Y elegante a la vez práctica. Cierto es que, poco más se le puede pedir a una ciudad. Y cierto es que, visto así, nuestra locura donostiarra está muy bien justificada.

Hoy nos vamos a pasear por ella. Aunque no- por si lo estabais pensando-, no haremos un recorrido por su mítica Bahía de la Concha. Ni lo haremos tampoco por sus museos más famosos. Ni tampoco nos zambulliremos en sus múltiples y ansiados festivales de gran renombre internacional que año tras año proyectan esa imagen majestuosa de nuestra amada Donosti. Simplemente nos vamos a callejear. Y lo haremos poniendo a prueba a dos de sus barrios más emblemáticos y tan dispares entre sí: la Parte Vieja versus el Barrio de Gros.

¿Preparados para disfrutar de este duelo de titanes?

¿Cómo es callejear por la Parte Vieja de San Sebastián?

Callejear por la Parte Vieja de San Sebastián es sinónimo de historia y de antigüedad -después del Barrio Antiguo este es el barrio más viejo de la ciudad- y también es sinónimo de vida social y cultural. Su calle por excelencia es la calle 31 de Agosto, una calle empedrada y especial que conmemora el histórico incendio ocurrido en el año 1813 durante la guerra de la Independencia contra las tropas de Napoleón. Iglesias, plazas, edificios emblemáticos, museos, bares, terrazas y los mejores pintxos de la ciudad… así podríamos resumir el contenido más relevante de este barrio. Sin que se nos escape incluir la mención a esos tres puntos que claramente delimitan su comienzo y su final: un monte, el Urgull; un río, el Urumea; y una bahía, la de la Concha. Si tuviéramos que ponerles nombre y apellidos a sus construcciones más emblemáticas estas serían:

Basílica de Santa María. Esta iglesia barroca data del siglo XVIII y corona la Calle Mayor de la Parte Vieja. La importancia de este edificio religioso es tal, que en el himno a San Sebastián se alude a los “josemaritarras”, dicho de otro modo, a todas las personas bautizadas en este templo.

Iglesia de San Vicente. Esta iglesia gótica del siglo XVI esconde dos ases bajo su manga. Por un lado, ser la iglesia más antigua de la ciudad. Por otro lado, poseer uno de los retablos románicos más importantes, resultado de la obra de los artistas Ambrosio de Bengoechea y Juan de Iriarte.

La Plaza de la Constitución. El que fuera Ayuntamiento de San Sebastián hasta los años 40 es en la actualidad el corazón que da realmente vida a este barrio. Es el lugar en el que tienen lugar varias fiestas locales de suma importancia, como el día de San Sebastián o el día de Santo Tomás. Por cierto, dato curioso: prestad atención a los balcones de muchos de sus edificios. ¿Veis esos números que los coronan? Pues nos hablan de aquellos lejanos tiempos en los que hacían las veces de coso taurino.

¿Cómo es callejear por el Barrio Gros de San Sebastián?

Callejear por el Barrio Gros es sinónimo de encanto, de actualidad y de versatilidad. Playas, deportes, tiendas especiales, innovación gastronómica, arquitectura, arte, vanguardia, naturaleza, atardeceres … ¡Qué sugerente! ¿Verdad?

Si Gros fuera una playa sería la Playa de la Zurriola. La Zurriola es el paraíso para los amantes del mar y del surf. Con una extensión de 800 metros, está localizada entre la desembocadura del río Urumea y los pies del monte Ulía y es una de las tres playas con las que cuenta la ciudad.

Si Gros fuera un edificio sería el Palacio del Kursaal. Esta impresionante obra de Rafael Moneo -1999- está compuesta por un par de edificios conocidos como los Cubos de Moneo. Su finalidad principal, además de conferirle al barrio mucha personalidad, es acoger diferentes eventos a lo largo del año.

Si Gros fuera un rincón sería Sagüés. ¿Por qué? Porque es ese lugar en el que los donostiarras se emplazan tanto para practicar deporte como para charlar y desconectar. Porque es ese lugar en el que la impresionante escultura La Paloma de la Paz nos recuerda que el diálogo y la palabra siempre han de estar por encima de cualquier acto violento. Porque es ese lugar en el que desde su mítico muro se pueden apreciar los atardeceres más bonitos de toda la ciudad.

Si Gros fuera un día sería el jueves. Los jueves aquí son el día del Pintxopote. ¿Pintxo qué? ¡Pintxopote! O, lo que es lo mismo, el día de disfrutar de pintxos a buen precio, acompañados por buena bebida y buena compañía. Una cita ineludible para buena parte de los jóvenes donostiarras.

Si Gros fuera un pulmón verde sería Monte Ulía. Con sus innumerables senderos, sus bosques infinitos, sus impresionantes acantilados, sus parques infantiles y sus merenderos. Sin lugar a dudas, uno de esos lugares perfectos para un buen plan al aire libre, ya sea familiar, ya sea entre amigos.

¡Qué gran duelo de titanes acabamos de presenciar! Y para ti, ¿quién sería el vencedor en este expectante duelo? ¿La Parte vieja o el Barrio de Gros? El dilema está servido.