Cantabria es verde – Seis parques naturales para saborear su esencia

15/03/2021

Cuando hablamos de naturaleza, de biodiversidad, pocas regiones de España y de Europa pueden hacer sombra a Cantabria. Son tantos y tan variados sus atractivos naturales que el mítico color verde que baña la comunidad se ha convertido en auténtica seña de identidad. Una singularidad que traspasa fronteras.

De Cantabria como destino turístico de naturaleza hemos hablado en ocasiones previas, pero nos ofrece tal cantidad de opciones que todavía nos quedan rincones para abordar en profundidad. Hoy realizaremos una preciosa ruta por seis parques naturales, espacios protegidos por su gran riqueza medioambiental y que permiten al visitante disfrutar de aire puro, algo tan anhelado en los tiempos que corren; y también de un sinfín de actividades al aire libre. Sea en la costa, sea en el interior, los parques naturales de Cantabria te dejarán una huella imborrable.

Parque Nacional de los Picos de Europa

Empezaremos nuestra ruta en el Parque Nacional de los Picos de Europa, no podía ser de otra manera: hablamos del primer espacio protegido de España (desde 1918) y, gracias a su diversidad de flora y fauna y a su belleza paisajística, también fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Ubicado en plena comarca lebaniega, alberga espacios tan diversos como el majestuoso Desfiladero de la Hermida, Potes, Santo Toribio de Liébana o Fuente Dé, el punto más emblemático del parque (imagen principal) gracias a su famoso teleférico: es el más largo de Europa, un viaje que comienza a 1.823 metros de altura. Rutas de barranquismo, vías ferratas, senderismo y un sinfín de actividades al aire libre; también para disfrutar en familia. Su vertiente cantábrica representa más de 15.000 hectáreas.

Parque Natural de Oyambre

Situado entre los preciosas municipios de Comillas y San Vicente de la Barquera, muy cerca de la costa Cantábrica, el Parque Natural de Oyambre (arriba) destaca por su enorme diversidad de ecosistemas: alberga playas salvajes, rías, dunas, acantilados, marismas arenosas y hasta estuarios. Opciones hay para todos los gustos, ideal para los amantes de la naturaleza virgen.

Territorio con variada vegetación autóctona y gran riqueza ornitológica, al ser lugar de paso y descanso para multitud de aves acuáticas durante sus migraciones. Con una extensión de casi seis mil hectáreas, su centro de interpretación ofrece interesantes visitas guiadas.

Parque Natural de las dunas de Liencres

Siguiendo la línea del mar Cantábrico hacia el este, no tardamos en llegar al sistema dunar de mayor valor en el norte de España: las particulares características ecológicas y paisajísticas de estas dunas, creadas por la acción del viento, le confieren un gran interés geomorfológico y permiten al visitante disfrutar de increíbles panorámicas. Estas famosas dunas se han fijado gracias a un amplísimo pinar que, además, representa un estupendo enclave para actividades al aire libre.

El Parque Natural de Liencres, en plena desembocadura del río Pas, está formado por dos calas y dos playas de belleza sublime: Canallave, ideal para la práctica del surf por su fuerte oleaje, y Valdearenas, de arena dorada y fina. ¿Y sabes dónde encontrarás las mejores vistas? Subiendo al mirador de la Picota, a unos 300 metros de altura, desde donde disfrutarás de una panorámica global de la zona.

Parque Natural de las marismas de Santoña

Más al este aún, a poco más de media hora en coche desde Santander, el Parque Natural de las marismas de Santoña (arriba) nos recibe con los brazos abiertos para presentarnos el estuario que forma el río Asón y las marismas de Victoria y Joyel. Su centro de interpretación desempeña una encomiable labor de divulgación natural a través de talleres, rutas de trekking y actividades al aire libre.

Se trata del mayor humedal de la Cornisa Cantábrica, un paraíso de 6.600 hectáreas compartido entre once municipios que destaca por una amplia presencia de fauna marina y, sobre todo, por su valor ornitológico: hasta 130 especies diferentes de aves migratorias este enclave para invernar o en su paso hacia latitudes más cálidas. Un destino perfecto, por tanto, para la observación de avifauna.

Parque Natural de los Collados del Asón

Ubicado en la siempre grandiosa Cordillera Cantábrica, en el interior de la región, el Parque Natural de los Collados del Asón es el mejor ejemplo de modelado glaciar y kárstico de toda Cantabria: formas de erosión que se remontan a las glaciaciones cuaternarias y conforman un espectacular conjunto montañoso donde reinan los lapiaces, las cuevas, las dolinas y las simas; accidentes geográficos de singular belleza. El circo de Hondojón es uno de los puntos más visitados del parque, sencillamente sublime.

A nivel de vegetación, destaca por sus extensos hayedos y la presencia de encinas, abedules, fresnos y rebollos, especies típicas de los bosques caducifolios del norte de España; y, si atendemos a la fauna, se hace necesario nombrar animales tan particulares como el alimoche, el azor o el buitre leonado, también algunos insectos endémicos del entorno kárstico del río Asón. Un destino de primer nivel para disfrutar de una buena jornada de senderismo.

Parque Natural Saja-Besaya

Nuestra última parada en esta increíble aventura natural por Cantabria la haremos en un parque cuyo nombre bebe de su estratégica localización entre las cuencas de los ríos Saja y Besaya (arriba), en el interior de la región. Sus 24.500 hectáreas le convierten en el espacio protegido de mayor extensión de la comunidad autónoma. Parte de su importancia radica en la complejidad de ecosistemas que aportan los verdes valles y, en contraposición, elevados picos como el Cueto Iján, que supera los dos mil metros de altura.

Bosques atlánticos caducifolios repletos de hayas, acebos y abedules en el apartado de flora, así como una significativa variedad de fauna autóctona entre la que destaca el urogallo, una especie protegida de gran belleza; también habitan aquí corzos, venados, búhos reales, halcones peregrinos, osos pardos de manera esporádica y, en las zonas de aprovechamiento ganadero, las vacas tudancas, ligadas desde siempre a Cantabria. ¿Un consejo? Anímate a subir hasta el mirador La Cardosa, un punto inmejorable para disfrutar de las mejores vistas del Parque Natural Saja-Besaya y para escuchar las berreas a comienzos del otoño.

Para más información, visita la página oficial de Turismo de Cantabria.

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