Cómo funcionan tus pensamientos cuando temes volar

28/11/2022

¿Razonamos con claridad cuando nos subimos con miedo a un avión?

Cuando las personas sentimos ansiedad con intensidad, esta condiciona nuestros procesos mentales superiores, como nuestra atención y pensamientos.

Como puedes intuir, esto tiene un efecto a su vez sobre nuestro estado emocional y por ende, nuestra capacidad para sentirnos seguros se ve considerablemente mermada.

Pero, ¿qué es lo que realmente ocurre en nuestro interior cuando tememos volar?

Imagina un faro, en lo alto de un peñasco, que ilumina con su potente halo todo el mar para que los barcos naveguen seguros cuando se acercan a puerto. Ahora imagina que su luz deja de girar 360 grados y se centra exclusivamente en un punto, como si se tratara de una linterna enfocando una roca que sobresale del agua. 

El capitán solo podría ver esta roca. Ni rastro del resto del océano.

Así funciona nuestra atención cuando experimentamos ansiedad. Nuestra capacidad de enfocarse en distintos estímulos a la vez se reduce de golpe a un único estímulo que, por supuesto, consideramos peligroso.

Cuando tienes fobia a volar y entras en el avión “tu faro” deja de iluminar todo el escenario para centrarse en un único punto. Por ejemplo, el sonido que hace el avión al estar en funcionamiento.

Los pensamientos comienzan a surgir dentro de ti. ¿Es ese ruido normal? ¿Me tengo que preocupar? ¿No se ha incrementado justo ahora ese ruido? ¿Por qué ocurre esto? ¿Estoy a salvo?

Con todos estos pensamientos creciendo dentro de ti y alimentándose por “la luz” de tu atención apenas puedes percibir lo plácidamente que duerme tu compañero de asiento, el cielo azul tras la ventana, la calma y cotidianidad con la que una azafata realiza sus tareas cotidianas dentro del avión, etc.

Esta es la primera “trampa” que nos tiende la ansiedad cuando subimos al avión. Se centra exclusivamente en aquellos que consideramos potencialmente peligrosos (lo sean realmente o no) y elude todo atisbo de normalidad que no le ayude a tu mente a verificar la creencia de que “volar es peligroso”.

Pasados este punto, la mayoría de experiencias que experimentamos a lo largo del vuelo están lo suficientemente condicionadas negativamente como para que sean vividas de una manera desagradable.

Es importante recordar que lo que tememos no es la experiencia de volar en sí, sino la narrativa que nuestra mente procesa e interpreta desde un lugar sesgado por el miedo con el objetivo de verificar nuestros temores.

¿Y por qué mi mente no puede realizar una interpretación más realista de la experiencia de viajar en avión?

Porque por muy desagradable que sea, a la mente siempre le gusta tener la razón, ya que nos da sensación de control. Si yo sé que esto es peligroso, tenderé a evitarlo y eso me hará sentir tremendamente seguro, sea o no en realidad peligroso. Es más costoso para tu cerebro modificar la creencia de que “volar es peligroso” y cambiarla por la de “volar es seguro”, que seguir sintiendo miedo y evitar los aviones, “no vaya a ser que…”

Por eso las explicaciones lógicas de lo seguro que es viajar en avión no te tranquilizan como te gustaría, porque no es un conflicto lógico, por mucho que los pensamientos se distorsionen por el efecto de la ansiedad, sino emocional.

Es aquí donde la terapia, que sí tiene en cuenta el funcionamiento emocional de una persona con miedo a volar, y cómo esto condiciona sus pensamientos, marca la diferencia.

Espero que ahora comprendas un poco mejor el funcionamiento de tu mente cuando te enfrentas a un vuelo y deseo, de corazón, que te ayude a ampliar ese “foco” la próxima vez que subas a un avión. 

Feliz vuelo.

 

David Lanzas
Psicólogo sanitario especializado en ansiedad y trauma
Fundador de Instituto Lanzas | @Psicolanzas

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