El papel de la ansiedad en el miedo a volar

31/05/2023

Para muchas personas, el simple hecho de pensar en subirse a un avión puede desencadenar una gran cantidad de emociones, entre ellas, la ansiedad. Esta emoción es natural y, en pequeñas dosis, puede ser beneficiosa, ya que nos ayuda a estar alerta y preparados para cualquier dificultad. Sin embargo, cuando la ansiedad se convierte en algo excesivo, puede convertirse en un obstáculo en nuestras vidas.

La ansiedad puede ser explicada a través de una metáfora con una tormenta. Imagina que estás en un bote, en medio del océano, cuando de repente comienza a aparecer una tormenta. El viento sopla fuerte, las olas se agitan y el bote comienza a tambalearse. Puede que te sientas asustado, preocupado y, muy probablemente, ansioso. Probablemente en ese momento temas lo peor y tu mente genera imágenes muy desagradables.

Ahora imagina que cada vez que sales a navegar y viene una brisa de viento.Es una brisa agradable, de las que se agradecen en verano. Pero tu mente empieza a preguntarse si esa brisa no será el comienzo de un temporal, que traiga consigo una tormenta. A pesar de que el cielo está despejado, a medida que te alejas del puerto te empiezas a plantear si realmente es buena idea navegar hoy, y por más que todas las señales sean positivas no paras de imaginar lo desagradable que sería naufragar en altamar.

La ansiedad, al igual que la tormenta, puede hacernos sentir como si estuviéramos ante un peligro inminente, incluso si no existe una amenaza real, como suele ser el caso de los aviones.

Cuando se trata de miedo a volar, es importante recordar que la ansiedad suele  estar relacionada con la anticipación de algo negativo que aún no ha sucedido. Por ejemplo, antes de subir a un avión, puede que nos preocupemos por cosas como el clima, la seguridad del avión o incluso el comportamiento de los demás pasajeros. Estas preocupaciones pueden convertirse en una fuente de ansiedad, incluso antes de que hayamos llegado al aeropuerto.

Como la ansiedad pone el foco en el futuro, es fácil que los datos estadísticos acerca de lo muy seguros que son los aviones como medio de transporte no terminen de tranquilizarnos, ya que estos datos están basados en acontecimientos ya pasados y cuando estamos ansiosos el futuro se vive de manera catastrófica.

Es importante tener en cuenta que el miedo a volar es un problema real y que puede tener consecuencias negativas en nuestra vida. Si no enfrentamos esta fobia, es posible que perdamos muchas experiencias importantes para nuestro desarrollo profesional y personal.

Por eso, si sientes que la ansiedad te está impidiendo disfrutar de los viajes en avión, es importante buscar ayuda profesional. Es mucho más fácil (y placentero) volar cuando tu mente es tu aliada en lugar de ser una fuente de problemas y dificultades.

¡Feliz vuelo!

 

 

David Lanzas
Psicólogo sanitario especializado en ansiedad y trauma
Fundador de Instituto Lanzas | @Psicolanzas

 

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