De chifas, peñas y oros

15/04/2011

La bruma no deja ver los edificios del final de la calle. ¿Estamos en Londres? No, más al sur: esto es Lima, la capital de Perú, una urbe poco conocida pero cuyo centro histórico es Patrimonio Mundial de la Humanidad. ¿Se la imaginaba desgarbada y fea? Prejuicios. Cada paso representa una sorpresa: árboles centenarios, fachadas ocres y naranjas, iglesias de piedra y pintura amarilla, balcones de madera, parques para descansar las piernas… Y lo mejor: un Océano Pacífico que se abre, inmenso y acogedor, ante nuestra mirada de extrañamiento.

¿Quiere seguir extrañándose? Lima es su destino. Fue fundada por el conquistador español Francisco Pizarro en 1535 y a partir de ahí vienen todas las mezclas. Lo ibérico, lo andino y lo actual se unen como en una trenza sin ningún pelo fuera de sitio. Comencemos por las elegantes plazas de San Martín y Mayor y la Catedral, cuya fachada se enciende por la noche con unas luces amarillas que parecen representar el viejo oro del Nuevo Mundo.

Cerca están el Palacio de Gobierno, centro político del país, y el monumento a Taulichusco el Viejo, último gobernador prehispánico de Lima. Junto a la iglesia de San Francisco vuelan las palomas. Bajo el suelo hay menos algarabía, por no decir ninguna: ahí está el primer cementerio limeño, que se puede visitar. Se creerá arqueólogo al descubrir los restos de huesos y cráneos de cerca de 25.000 personas. Otras visitas también son históricas, pero menos macabras. Una buena idea es correr al Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú y al de Oro del Perú y Armas del Mundo. Las culturas precolombinas en todo su esplendor. Y también el oro, quintaesencia histórica que sigue dejando los ojos como platos en la actualidad.

Desde el distrito de Miraflores se ve el mar. Se combinan varios olores: los de la sal y los de la comida. Descubra usted mismo qué le gusta más: la jalea, el tiradito, el chupe, el chicharrón… Y hártese de cebiche, el plato nacional a base de pescado cocido en limón. Los bohemios se cruzan en el distrito de Barranco, donde se encuentra el Puente de los Suspiros, una romántica pasarela de madera que salva el desnivel hasta la playa. El resto del barrio está formado por calles con casas burguesas, centros culturales y tascas donde uno se siente como en casa.

La noche bien merece una visita a alguna chifa, un tipo de bares que fundaron los inmigrantes chinos que llegaron a Perú en el siglo XIX y que ofrecen una gastronomía que mezcla los sabores orientales y andinos. Cuando oscurece, empieza la fiesta en el Parque Nacional de Reserva, con el complejo de fuentes más grande del mundo. Chorros de agua, música clásica, colores y movimiento. Al final del día siempre se acaba en las peñas criollas, donde se bailan vals, tondero, zamacueca, landó y cumbia. Pida pisco, la bebida nacional que también se disputa Chile. Dejémonos de nacionalismos: la diversión no tiene patria.

Datos útiles:

  • Lima tiene más de 8 millones de habitantes.
  • El clima es subtropical, con ausencia de lluvias y una altísima humedad. Ni excesivo calor tropical en verano (de diciembre a abril) ni fríos extremos en invierno (de junio a septiembre).
  • La moneda es el Nuevo Sol.
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Foto | CHIMI FOTOS