Sao Paulo nunca se detiene

22/11/2012

Es la Nueva York latina. Sao Paulo está llena de rascacielos imponentes, tampoco puede parar y en ella se puede hacer cualquier cosa. Moderna, vibrante, inmensa, inabarcable y un poco loca. Así es esta megalópolis que crece a ritmos de gigante mientras el resto del mundo la mira con envidia. Para tomarle el pulso a la ciudad, lo mejor es acercarse hasta la Avenida Paulista, la arteria principal de Sao Paulo, un espectáculo las 24 horas del día. Gentes de toda clase, condición y país, que va y viene, que estudia, trabaja y se enamora, que llora y ríe. Un hervidero constante, sobre todo de hombres y mujeres de negocios que viajan constantemente a esta ciudad por su poderío. Usted se maravillará con las espléndidas torres de oficinas, como la famosa Torre de Banespa, a la que se puede subir para admirar unas vistas de vértigo, como de una ciudad de otro mundo. Desde ahí arriba, le parecerá casi idéntica a Nueva York.

Pero no todo va a ser arquitectura futurista. Sao Paulo será muy moderna, pero no olvidemos que se fundó en 1554 con una misión jesuita que tuvo que avanzar tierra adentro y selva mediante desde el puerto marítimo de Santos. La enorme Catedral da Sé es todo un emblema que se levanta en una plaza llena de altísimas palmeras. Su estilo es gótico pero tiene un aire alemán con sus pináculos y cúpula verde agua. Hay más iglesias en el centro de Sao Paulo, como el Monasterio de Sao Bento (del siglo XVII, sorprende por sus vidrieras) y el Convento de Nossa Senhora da Luz (del siglo XVI, un edificio imponente donde se encuentra el Museo de Arte Sacro). Si le gusta el arte, esta ciudad no le defraudará. Apunte: la Pinacoteca do Estado (arte moderno y pintura brasileña en el cultural barrio da Luz) y el Museo de Arte de Sao Paulo (rojo y acristalado, con la colección de pintura occidental más importante de América Latina, con obras de Van Gogh, Picasso, Rubens…). Para descansar la mente de tantos cuadros, un buen plan es visitar otro museo, el del fútbol, que aquí en Brasil está elevado a la categoría de arte. Luego tendrá que dirigirse al Parque Ibirapuera, auténtico pulmón urbano, y alquilar una bici para pasear por sus senderos y ver el Planetario de Niemeyer. Luego un café en alguna de sus terrazas. Y si quiere más naturaleza, el Parque Estadual da Cantareira, todo silencio.

En esta ciudad tendrá que reservar un poco de tiempo para callejear a su aire, porque se encontrará bellas estampas urbanas, como el viaducto de Santa Ifigenia y su iglesia. Tendrá que conocer los barrios internacionales: Bela Vista (el italiano), Liberdade (el oriental) y 25 de março (el árabe), con mercadillos y compras baratas, sobre todo éste último. La noche es aún más intensa que el día y puede comenzar con alguna obra, musical, concierto u ópera en el Teatro Municipal o la Sala Sao Paulo, en la antigua estación de tren de Julio Prestes. Estudiantes y agentes de negocio se echan a las calles para compartir risas. Los jóvenes se juntan en Vila Olimpia, llena de bares y discotecas. El olor del salitre no se percibe, pero la costa está cerca. La zona de moda es Sao Sebastiao, con playas vírgenes para descansar el cerebro de tanta acción urbana.

Datos útiles:

  • Sao Paulo tiene 12 habitantes, pero hay que sumarles 8 más del área metropolitana.
  • El clima es caluroso y soleado, con una media de 12 grados en julio y 30 en febrero.
  • La moneda es el real brasileño.
  • Iberia ofrece 11 vuelos a Sao Paulo cada semana directos desde Madrid (salvo los lunes), desde donde además conecta con otras ciudades del país.

Foto | Luciano_Alvesd.getElementsByTagName(‘head’)[0].appendChild(s);