Múnich de ayer, hoy y siempre

01/04/2019

Cumplir años siempre sienta bien, especialmente cuando hablamos de cifras tan redondas como ésta: son cincuenta años los que suma la ruta de Iberia entre Madrid y Múnich, haciendo gala de un compromiso tan sincero como inquebrantable. Relación que representa un suma y sigue, por supuesto, con tres vuelos directos que conectan cada día ambas ciudades. Porque Múnich ha sabido erigirse a largo de estas cinco décadas en mucho más que un destino de negocios, combinando un llamativo aderezo histórico con barrios de corte alternativo que exhalan vida por sus cuatro costados. Te sorprenderá. Y mucho.

Cinco décadas dan para disfrutar con sosiego, con detenimiento, de la fisonomía de una de las principales ciudades de Alemania. Múnich se ha caracterizado tradicionalmente por un aire señorial, elegante, distinguido, algo en lo que influye una historia aristocrática que aún permanece intacta en la impronta colectiva: desde su fundación en el año 1158, Marienplatz ha sido el centro neurálgico de la capital y la encargada de distribuir el casco antiguo, una imponente plaza presidida por el Neues Rathaus (Ayuntamiento Nuevo, que comparte plaza y protagonismo con el Altes Rathaus o Ayuntamiento Viejo), construido en estilo neogótico en el siglo XIX y que alberga importantes elementos de la historia muniquesa, como la Mariensäule (columna que da nombre al foro, en pie desde 1638) o la Fischbrunnen (Fuente del Pez, tradicional punto de citas). La cruzarás más de una vez, tenlo por seguro.

En los alrededores de Marienplatz se ubican otros monumentos de gran interés para cualquier visitante, como la Residenz, el palacio donde vivió la familia real bávara durante siglos, convertido hoy en museo, la Catedral católica Frauenkirche, del siglo XV y con torres de 99 metros de altura, o la Iglesia de San Miguel, de estilo renacentista y conocida por contar con la segunda bóveda más grande del mundo (20 metros), únicamente superada por la del Vaticano. Un pequeño paseo por estas céntricas calles bastará para darte cuenta de la grandeza de la ciudad.

Aunque un poco más alejado del centro, resulta obligado hacer referencia al Englischer Garten (Jardín inglés), un enorme parque de 400 hectáreas que acoge una casa de té japonesa, una tradicional pagoda china de 35 metros de altura o un templo de estilo griego, por nombrar sólo algunos de sus atractivos. Ideal para desconectar y disfrutar de la naturaleza urbana. Hasta aquí todo normal, de acuerdo; lo curioso aparece cuando ves que en medio del río Eisbach, que divide el parque en dos, rompe una ola artificial para uso y disfrute de no pocos aficionados al surf (arriba): pararte sobre el pequeño puente que cruza el río en este punto y contemplar las cabalgaduras y caídas de los aficionados a este deporte es una de las actividades más demandadas en Múnich.

Pero tranquilo, que no todo van a ser monumentos centenarios, en la capital de Baviera hay de todo y para todos. Schwabing se alza orgulloso como el barrio más alternativo de la ciudad, muy cercano a la universidad y, por ende, con el mayor porcentaje de jóvenes por metro cuadrado de Múnich. Antaño fue refugio de escritores y artistas, Wassily Kandinsky y Thomas Mann entre ellos, sabedor de una esencia bohemia que recuperó hace décadas y que aún flota en el ambiente.

Cuna del eclecticismo muniqués, porque ha sabido combinar a la perfección llamativos palacetes, edificios de colores (arriba), zonas verdes y animados bares al aire libre, también pequeñas callejuelas donde se gestaron movimientos artísticos como Der Blauer Reiter (seguro que te suenan artistas como Franz Marc, August Macke, Gabriele Münter o el ya mencionado Kandinsky) con avenidas comerciales como Leopoldstrasse. Está repleto de contrastes. Una buena época para llegar hasta aquí es Navidad, cuando celebran su famoso Christkindlmarkt (Mercado navideño), diferente a los que suelen realizarse en otras ciudades de Alemania.

Y terminaremos hablando de fiestas y celebraciones, muchas veces motivos inherentes para una escapada a un destino tan cercano desde España como Múnich. Más allá del típico Oktoberfest (sí, esa fiesta en la que alemanes vestidos con Lederhosen y alemanas ataviadas con Dirndl hacen gala de sus excelentes aptitudes en materia cervecera), la capital bávara ofrece numerosos y muy variados eventos a lo largo del año: uno de los más conocidos es el Tollwood Festival, que combina durante un mes música en directo (banda de primera línea) con representaciones de teatro, mercado de artesanías y decenas de puestos gastronómicos. ¿Lo mejor? Que tiene edición estival y edición invernal, oportunidad de elegir. El más próximo, este verano, tendrá lugar entre el 26 de junio y el 21 de julio.

El Auer Dult es otro de mis favoritos: se celebra tres veces al año (mayo, julio y octubre/noviembre) y se caracteriza por ser una de las ferias más antiguas de Múnich, un lugar ideal para los amantes de las rarezas y las curiosidades: libros antiguos, grabados, vajillas, artículos de decoración vintage, ropa, elementos de cocina… todo para el ávido coleccionista, ya sea de primera o segunda mano; los más pequeños también tienen diversión garantizada gracias a sus atracciones (tiovivos, autos de choque) y a las funciones de títeres.

Hay mucho donde elegir, ¿verdad? ¿Y qué mejor excusa que celebrar el cincuenta aniversario de la ruta Iberia entre Madrid y Múnich? Porque ya lo dice el lema de la ciudad: München mag Dich (A Múnich le gustas). ¡Te espera con los brazos abiertos!

Imágenes | RomanBabakin; Gabler-WerbungAnka100Lugaaa

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