Registro de expectativas

03/12/2010

Poner en práctica la rutina de trabajo para combatir los pensamientos automáticos negativos exige que nos desdoblemos en la persona que está dispuesta a ayudarnos para poder identificar qué pensamos ante lo que nos sucede y, sobre esta base, discutir con nosotros mismos la pertinencia de tales pensamientos o demostrarnos, con un pequeño experimento, si aquello que pensamos se ajusta o no a la realidad. Pues bien, aprovechando que gracias a esta técnica hemos tomado cierta distancia con respecto a nosotros mismos, podemos emplear otra técnica basada en el mismo principio que nos vendría muy bien: el registro de expectativas.

La técnica es muy sencilla: se trata de elaborar un listado con las diferentes situaciones relacionadas con el hecho de volar, desde el momento en que compramos el billete y preparamos el equipaje hasta el momento en que aterrizamos en el aeropuerto de destino, y anotar, cada vez que tengamos que coger un avión, nuestras expectativas acerca de cómo lo vamos a pasar cuando nos encontremos en cada una de ellas, especificando las distintas sensaciones que esperamos experimentar y evaluando el grado de malestar resultante en una escala de 0 a 10. Por último, cuando llegue el día de nuestro vuelo, debemos fijarnos en cómo nos sentimos en cada una de esas situaciones y cuál es nuestro grado de malestar de 0 a 10, anotándolo todo en otra hoja.

Al comparar ambas hojas, podremos comprobar si nuestras expectativas se corresponden con la realidad y si volar es efectivamente algo tan desagradable como creemos cuando estamos en tierra. Lo más seguro es que descubramos que la experiencia real es bastante mejor que la imaginada y, lo que es más, que la causa de que no nos hayamos percatado hasta ahora o incluso de que lo hayamos pasado mal en otras ocasiones resida precisamente en nuestra imaginación, es decir, en nuestros temores ante el hecho de volar.

Somos nosotros quienes nos ponemos trabas a nosotros mismos, pero, una vez que lo hemos comprendido y hemos decidido acabar con esta situación, no debemos preocuparnos más por ello, porque nos vamos a ayudar a superarlo. Y una forma de hacerlo es ésta de dejarnos expresar todos nuestros temores y contrastarlos con la realidad para demostrarnos que carecen del menor fundamento.

Imagen | Paul Worthington

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