La suerte, el prejuicio y la ira no nos benefician

05/12/2020

Creer en la suerte o el destino, es sentarse a esperar que las cosas pasen sin hacer nada para lograrlo, sin luchar por lo que uno quiere. ¿Queréis conocer mundos nuevos? Es hora de superar el miedo a volar. Lo racional es ser activos y hacer que sucedan las cosas que deseamos en lugar de sentarnos a esperar que se den solas El prejuicio, se basa no tanto en lo que uno odia o le desagrada, sino en el hecho de que es más fácil y más seguro quedarse con lo conocido. Esto trabaja en nuestra contra ya que evita que exploremos lo desconocido. 

Al ser espontáneos eliminamos nuestros prejuicios y nos permitimos conocer y tratar con la gente e ideas nuevas. Si no confiamos en nadie que no nos sea totalmente familiar es porque no tenemos confianza en nosotros mismos cuando nos movemos en terreno desconocido. Podemos decidir vivir cada día de una manera diferente, siendo espontáneos y vitales o podemos temer a lo desconocido y quedarnos igual siendo los mismos de siempre. Lo opuesto al crecimiento es la igualdad o monotonía. Somos nosotros los que eligemos que es lo que queremos para nuestra vida.

Ira se refiere a una reacción inmovilizante que se experimenta cuando nos falla algo que esperábamos. En general proviene del deseo de que el mundo y la gente sean diferentes a lo que realmente son. Cuando nos enfrentamos con circunstancias que no son las que nosotros queremos, nos decimos que las cosas no deberían ser así (nos frustran) y entonces elegimos la reacción de ira. Se puede aprender a pensar de manera diferente cuando nos sentimos frustrados.

Lo más probable es que sigamos sintiendo rabia, irritación y desilusión ya que el mundo no será nunca como nosotros queremos que sea. Pero la ira puede ser eliminada si cambiamos el enfoque. Gran parte del tiempo las cosas y la gente serán distintas a lo que nosotros querríamos que fueran. Así es el mundo. ¿No es una tontería molestarse por cosas que no podemos cambiar? En lugar de elegir la ira, podemos empezar a pensar en los demás como en seres que tienen derecho a ser diferentes a lo que nosotros quisiéramos que fueran. La idea es aprender a pensar de forma diferente para que esa ira no nos suceda, no nos paralice.

Y ahora, ¿qué veis en la foto? Nosotros una sonrisa :-).

Foto | Marcus Lindstrom