Por qué no se me pasa el miedo a volar

24/10/2022

Muchas personas se preguntan por qué tras exponerse constantemente a viajar en avión no se reduce su miedo a volar.

La explicación es muy sencilla. Cuando se han tenido experiencias traumáticas relacionadas con los aviones, por ejemplo haber sufrido un ataque de ansiedad en uno, es necesario elaborar esas experiencias previamente en terapia para que no se reactiven una y otra vez al subir al avión, y que viajar no implique una retraumatización.

Como esto no es lo que solemos hacer, tenemos que compensar todo ese miedo con estrategias que nos hagan sentir seguros a muy corto plazo.

El abuso de estas estrategias compensatorias logra que, sin darnos cuenta, nuestro miedo a volar se incremente y cronifique, a pesar de viajar en avión con frecuencia.

Estas son las más habituales:

Uso de benzodiacepinas

La más frecuente es enfrentarnos al vuelo con una benzodiacepina (ansiolítico).

Esto, aunque calma al inicio, puede resultar un problema a largo plazo ya que no asociamos la seguridad y la calma a volar, sino al fármaco que tenemos en sangre. Por supuesto que este tipo de fármacos son muy útiles en un primer momento para ayudarnos a dar el primer paso, pero si se usan como único recurso, lejos de ayudarnos a perder el miedo a volar, lo cronifica.

Viajar siempre acompañado

Al igual que ocurre con los fármacos, tener la seguridad de un amigo o familiar que viaja contigo reduce en gran medida los síntomas ansiosos asociados a la fobia a volar.

Cuando el avión despega o aterriza podemos apretar la mano de nuestro acompañante y, si hay turbulencias, recurrir a él para tranquilizarnos. Si bien es cierto que apoyarnos en los demás es beneficioso en muchos aspectos,  delegar toda nuestra gestión emocional en el otro dificulta que desarrollemos nuestras propias estrategias internas para manejar esos momentos difíciles. Esto convierte la experiencia de viajar en algo mucho más atemorizante de lo que es, porque la persona carece de esos recursos internos al no haber tenido oportunidad de desarrollarlos si siempre ha usado al acompañante como refugio emocional.

Para minimizar este efecto, te propongo que la próxima vez que viajes acompañado, si sientes que es el momento, tu acompañante y tú os sentéis en sitios diferentes del avión. De esta manera contarás con la tranquilidad de saber que él está ahí, pero no lo usarás como primer recurso a la hora de regular tus emociones. Más adelante sería ideal que pudieras hacer un viaje solo. Hacerlo de manera escalonada le da tiempo a nuestro sistema nervioso a ir acostumbrándose al cambio.

Mucho tiempo entre vuelo y vuelo

Por último, una de las variables que más afecta a que el miedo a volar se enquiste es una baja frecuencia de exposición a la experiencia de volar, dejando mucho tiempo entre un vuelo y otro.

¿Cómo afecta esto?

Nuestro cerebro está diseñado para protegernos, lo que implica que las huellas de memoria negativas son mucho más profundas que las positivas. Es decir, los recuerdos de experiencias en las que hemos sentido miedo son como una pisada sobre arena mojada, mientras que el resto de experiencias son más bien pisadas sobre arena seca. Esto hace que sea especialmente importante la repetición continua en el tiempo de las experiencias retadoras para que el cerebro aprenda que estamos a salvo y compense esa “huella negativa”.

Cuando dejamos pasar mucho tiempo entre un vuelo y otro, por muy buen viaje que tengamos, nuestro sistema lo va a registrar como “la excepción”, conservando la programación mental de que “volar es peligroso”. En cambio, si empezamos a volar más a menudo (y hemos abordado nuestra fobia a volar previamente en terapia), lo que el cerebro registrará como excepción será aquella experiencia negativa que un día tuviste y entenderá que “volar es seguro”.

Espero que estas recomendaciones te ayuden a hacer pequeños cambios que te permitan avanzar en tu manejo de la fobia a volar.

Buen vuelo.

 

David Lanzas
Psicólogo sanitario especializado en ansiedad y trauma
Fundador de Instituto Lanzas | @Psicolanzas

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