Enfrentarse mejor a situaciones concretas

01/04/2020

Cuando ponemos mucho interés o estamos muy involucrados en las cosas que realizamos, actuamos la mayoría de las veces como si en ello se nos fuera la vida, como si no pudiéramos vivir si no lo conseguimos y ante tanta tensión nos ponemos tan nerviosos que no vemos con claridad lo que tenemos que hacer, además de que en esos momentos nuestras capacidades disminuyen, tanto las físicas como las mentales ya que el nerviosismo es el peor enemigo del rendimiento. El miedo siempre es un gasto inútil de energía. Tenemos que aprender a ocuparnos de las cosas de una forma natural, a nuestro ritmo personal, el que cada uno de nosotros tiene de forma individual.

Para conseguirlo es necesario aprender a detectar cuál es nuestro ritmo. Para no vincularse tanto podemos utilizar algunos trucos, como imaginar que no nos importa la situación. Las cosas no nos afectan por lo que son, sino por lo que representan para nosotros en cada momento. Percibir las cosas desde un punto de vista triste lo único que hace es sumergirnos más en la tristeza, por lo tanto no voy a permitirme ver los acontecimientos desde una perspectiva triste a partir de hoy.

Las personas que triunfan son las que perciben la realidad desde ópticas agradables y felices, además esto les lleva a encontrarse alegres, obtener mejores resultados, que a su vez refuerzan el estado de ánimo, retroalimentándose continuamente de forma positiva.

Es necesario aprender a desinhibirnos, a salirnos de las ataduras físicas y psíquicas que encorsetan nuestra forma de actuar en la vida. Lo ideal es aprender a eliminar todas esas capas que hemos ido creando como mecanismos de defensa. Cuando podemos relativizar nuestras capacidades limitadas, nos ponemos en la mejor situación para desarrollarlas. Muchas veces el miedo a admitir que somos limitados en ciertos aspectos, ya sea por pudor e ignorancia, nos impide su evolución. Es por ello que reírnos de nuestras limitaciones es un ejercicio fantástico.

Hay que tener en cuenta que nuestra mente graba aquello que pensamos, independientemente de que sea real o no, por eso es bueno, cuando nos suceda algo negativo, pensar en una situación positiva inmediatamente, de tal forma que la última imagen sea positiva. Si además a este pensamiento positivo le podemos incorporar la risa, mucho mejor, ya que el efecto de alivio será mucho mayor. Otra táctica puede ser ponerle música al síntoma. En los momentos en que te asalta la ansiedad o cualquier situación conflictiva, tienes que inventar una canción con las ideas y las sensaciones que te surgen, poniéndole música alegre.

Como veis hay muchas cosas que podemos hacer en el momento de enfrentarnos a una situación complicada. No os olvidéis de todo lo aprendido en cuanto a respiración y relajación. Lo recordaremos en próximos post.

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